miércoles, 30 de noviembre de 2022

Este si que es un compadre: Félix Dardo Palorma

 



¿Quién dijo que los grandes autores y compositores tienen un ego del mismo tamaño de sus creencias?

Este no es el caso. Palorma fue un compadre mendocino que cultivó el “bajo perfil”, quizás por “culpa” de su ADN: era descendientes de Huarpes.

Tan bajo fue su exposición que muchas veces por timidez llegó a firmar su obra con seudónimos. Casi no se conocen fotografías de su imagen a pesar de su grandeza.

Nació en un pequeño pueblo del desierto llamado Corocorto, y llegó a escribir música de películas de la 20th Century Fox.

Hombre de circo y de homenajes a grandes personalidades mundiales, como el Papa Juan Pablo II. El talento les gusta a todos.

Si bien inevitablemente se lo asocia con el folklore cuyano, Dardo vivió en muchos lugares de nuestro país y en cada uno de ellos aprendió del folklore local y lo volcó en pentagramas y poesías.

Escribió cuecas y tonadas famosas en honor a su querida provincia como Póngale por las hileras y La Corocorteña, pero también escribió milongas que interpretó Aníbal Troilo, zambas como La Bandeña (describiendo el paisaje costumbrista de Santiago del Estero), La llamadora (una bellísima zamba interpretada por muchos) o Mañanitas de Amaicha, bello paisaje del oeste tucumano.

No por nada el día de su natalicio se festeja formalmente El Día del Compadre”

Hay enlaces para que mientras leen conozcan y disfruten toda su obra interpretada por él y por muchos grandes de la música nacional.

Disfrútenlo 

¿Quién fue Dardo?

Félix Dardo Palorma (en realidad se llamaba Félix Robustiano Palorma), nació el 23 de mayo de 1918 en San José de Corocorto, hoy Villa Antigua de La Paz, en el Este de la Provincia de Mendoza, sobre la actual Ruta 7.

Corocorto fue el nombre del cacique Huarpe del antiguo asentamiento Yopacto en las proximidades de La Paz.

La corocorteña – Jorge Cafrune: https://www.youtube.com/watch?v=4i1XiDySSVg

De piel morena por su ascendencia Huarpe, de familia humilde y de escasos recursos económicos, Félix tuvo una niñez feliz, campesina y cristiana, orgulloso de su estirpe cuyana.

Hijo de doña Emilia Jacinta Palorma, una joven puntana. Se dice que fue de su tía Inés Páez de quien recibió las primeras lecciones de guitarra.

Lo mucho y lindo que Félix escribió sobre San Luis tiene una explicación determinante, además de la cercanía geográfica: su madre,  puntana de nacimiento. Muchas veces, de pequeño, llevaron a Palorma a San Luis, por diversos motivos.

Uno de los más repetidos era la visita a una curandera de Villa Mercedes, que vivía cerca de la Calle Angosta y que sometía a sus maravillosos remiendos caseros al niño cuando enfermaba. De esos viajes en tren, cuando el poeta aún era muy pequeño, surgió “Glosario de Calle Angosta”, una cueca en la que el mendocino describe todos los personajes de la calle de una vereda sola.

En mayo de 1923, antes que Félix cumpliera los cinco años, fallece su madre, quedando a cargo de unas tías y de su abuela Benigna, una mujer de raza Huarpe y aficionada a la guitarra.

A los catorce años aprendió a tocar la guitarra. Su maestro fue don Navarro, un vecino músico que, entre otros instrumentos, tocaba el bandoneón. Se dice que este hombre le enseñó las primeras notas, con el propósito de que Félix lo acompañara cuando él tocaba el bandoneón.

Su carrera

A los 14 años fue contratado por un circo, en el que cantaba en los intervalos. Siendo muy joven viaja a la capital mendocina y allí, con solo 16 años se incorpora a un conjunto local llamado “Brochazos de Tradición”, con quienes recorrió gran parte de Argentina.

En 1938 Félix tenía 20 años. Debía cumplir con el servicio militar obligatorio y se retiró del conjunto. Su destino fue el Regimiento 12 de Infantería de la ciudad de Coronda (Santa Fe), donde, una vez terminado su servicio, decidió quedarse. Luego tuvo la oportunidad de conocer todo el litoral, su música, su gente y sobre todo sus costumbres.

Estos conocimientos fueron aprovechados para enriquecer su cultura poética, que luego volcaría en sus maravillosas canciones.

En Santa Fe formó dúo con un famoso cantor de la época llamado Horacio Quintana (su verdadero nombre era Alberto Gutiérrez). El dúo duraría aproximadamente tres años. Al poco tiempo de separarse de Quintana, Félix es contratado nuevamente, en 1940, por el circo Gani Polastrini, pero esta vez como solista, acompañado por su guitarra

Con este circo viajó por distintos lugares del país. A su paso, se queda en Tucumán, y conoce a Margarita Palacio, cantora importante de nuestro folklore, también de origen circense y madre del destacado Kelo Palacio (eterno acompañante y arreglador de temas de Mercedes Sosa), con quien forma un dúo con el pseudónimo “Dávila-Paz”.

En 1941 Félix se radica en Buenos Aires y conoce a Luís Rosales, director artístico de Radio Belgrano, quien le sugiere el pseudónimo de “Dardo”, él lo acepta y lo incorpora a su nombre Félix, quedando así por siempre con el nombre artístico de “Félix Dardo Palorma“.

Ese mismo año se incorpora a la compañía “Estampas Porteñas”, dirigida por Anselmo Mármol, simultáneamente actuaba en radio con un conjunto dirigido por Peralta Dávila y Eusebio Zárate llamado “Los Riojanos”.

También trabajó en radioteatro donde interpretaba canciones del noroeste, y en la película “Facundo”. Más tarde realizó una gira por Uruguay y también realizó varios ciclos en LR1 Radio El Mundo de Buenos Aires acompañado por las guitarras de Robles, Casano, Espina y Zaldívar (hijo).

Si bien es reconocido fundamentalmente por ritmos típicos de Cuyo como Tonadas y  Cuecas, sus más de 250 composiciones incluyen zambas norteñas como Mañanitas de Amaicha de 1948, estrenada en el mismo Tucumán, nada más y nada menos que por Marta de los Ríos, (madre del famoso pianista y director de orquesta Waldo de los Ríos).

En 1949 Félix Dardo Palorma echó anclas en Buenos Aires, y desde allí se proyectó durante veinticinco años como solista, con un bagaje enorme de letras hechas canciones únicas por su estilo e interpretación.

Allí crea su obra más conocida y difundida, “Póngale por las hileras” con ritmo de cueca, un clásico de la música popular cuyana, considerada  el himno folklórico de la vendimia.

Esta cueca fue estrenada en el “Palacio Salvo” de Montevideo, República Oriental del Uruguay, con un éxito absoluto. Posteriormente sería grabada por  Carlos Montbrun Ocampo y sus Alegres Fiestas Gauchas, y más tarde por Antonio Tormo, que acrecentaron su difusión.

Además de las conocidas Cueca de la viña nueva y Llegando a Cuyo,  fue autor de  zambas famosas como La Bandeña,  Zamba de la noche alta, La Cumbreña y Mañanitas de Amaicha, y La llamadora, entre otras.

La Bandeña – Los Chalchaleros: https://www.youtube.com/watch?v=spwKxwhkdDA

Pongale por las hileras – Los Chimeno: https://www.youtube.com/watch?v=_BkhOlORLmg

Llegando a Cuyo – Los Cantores de Cuyo: https://www.youtube.com/watch?v=ROAT6gEnktk

La llamadora – Duo Coplanacu: https://www.youtube.com/watch?v=ggA85gfb4Bc

En su estadía en Buenos Aires incursiona también en la música popular bonaerense creando numerosas composiciones como la milonga “Ni más ni menos”, grabadas por Aníbal Troilo y cantadas por Ángel Cárdenas u Oscar del Cerro.

 Ni más ni menos – Oscar del Cerro: https://www.youtube.com/watch?v=QLhXbf4Cm8w

En 1951 Palorma ya estaba consolidado como solista, compositor y autor. Fue para esa época que ganó el concurso para componer la música de la película Way of Gaucho” (El Camino del Gaucho). Era una producción para la Twentieth Century Fox, dirigida por Jacques Tourneur. La historia fue una versión libre del Martín Fierro de José Hernández.

En 1961 viaja  a Mendoza con la compañía teatral “Estampas Porteñas” de Arsenio Mármol. Esta compañía permanecer un tiempo prolongado en esta ciudad debido a una fuerte nevada, que duró varios días. Allí Félix compone otro de sus grandes éxitos,  “El leñerito”, una canción serrana. Ese mismo año  en Buenos Aires forma un dúo de resonancia nacional, con el ex integrante del famoso trío; “Ruíz-Gallo y Pérez Cardozo” a este dúo lo bautizaron: “Ruíz-Palorma".

El trajinar de Palorma transcurrió en muchas provincias, pero su amor tuvo una sola región: Cuyo. Se casó en 1963 con Italia Duscio, también paceña, aunque alguna bibliografía se empeña en mencionarla como catamarqueña. De su unión nace su único hijo, Dardo Antón Palorma, a quien le dedica la bella “Tonada de la Nacencia”.

Con ella vivió en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Fe, Jujuy y La Pampa, hasta que en los últimos años, tal como el autor lo expresó en “Llegando a Cuyo” (donde bautiza a San Luis como “la puerta de Cuyo”) se instaló definitivamente en Mendoza.

Llegando a Cuyo – Los cantores de Cuyo: https://www.youtube.com/watch?v=ROAT6gEnktk

El amor, la tierra, el vino y los dolores de la gente de campo fueron algunos de los temas que el compositor mendocino repitió en su extensa obra. También escribió (… y mucho) sobre San Luis, una provincia por la que tenía un especial afecto.

“Cruzando el Desaguadero”, las mencionadas “Glosario de Calle Angosta” y “Llegando a Cuyo”, que contiene el inmortal fragmento que dice:

 

“El Chorrillero y El Zonda,

vientos cuyanos, son diferentes

como es agosto y enero

uno frío, el otro caliente”

 

“A tu recuerdo, Alfonso”, fue escrita poco después de la muerte de Alfredo Alfonso, uno de los coautores de “Calle angosta”. Estas son algunas de las composiciones que el autor hizo con la mente en la provincia

Compartió su época con muchos grandes del folklore, sin embargo entre todos ellos, la figura de Palorma fue, tal vez, la menos preciada por el gran público y –junto a la que de Agüero- la más cercana al sentir puntano. Por suerte en los últimos años su obra se ha ido acomodando sola al paladar de los espectadores.

No siempre Dardo pudo vivir solo de la música. Por fuera de esta se desempeñó como secretario y delegado regional del Instituto Nacional de Previsión Social, lo cual hizo que la familia se trasladara muchas veces. En Mendoza fue inspector del Ministerio de Trabajo.

En el año 1987, el Papa Juan Pablo II llega a Mendoza y Palorma ofrece un homenaje al Santo Pontífice con música, coro, y un cuerpo de baile. Allí se interpretó la cueca “Llegando a Cuyo”.  Palorma refiere a esta cueca diciendo que la compuso en homenaje a su amigo Luis Profili, bodeguero y también compositor folklórico que registraba sus canciones  con el seudónimo de “Luis Morales”. Es el autor de la famosa “Zamba de mi esperanza”.

La despedida del compadre y su reconocimiento

Palorma murió el 18 de abril de 1994 a los 75 años. Sus restos descansan en su pueblo natal en una tumba junto a la de su madre. En ese año el Gobernador de la provincia de Mendoza (Rodolfo Gabrielli), decretaba:

Artículo 1º – Establézcase el día 23 de Mayo de cada año, como “DIA DEL COMPADRE” en honor a su natalicio.

En la antigua casa de la Cuarta Sección de la ciudad de Mendoza (declarada patrimonio cultural), se respira el legado del artista. Hay, junto a los poemarios escritos de puño y letra, cuadernos con líricas, pentagramas a lápiz, discos de pasta, casetes, álbumes de fotos y de recortes periodísticos, grabaciones en cinta abierta, bocetos manuscritos y, por supuesto, las dos últimas guitarras que lo acompañaron hasta su muerte.

Varias escuelas de la provincia llevan su nombre.

Bibliografía

 

ALVAREZ, N.;  BARROSO, L.; CATANIA, A.; DUSCIO,  M. y UBILLOS N. (2018). Félix Dardo Palorma: Paceño de pura cepa. Formador de valores culturales. Trabajo presentado a fines de aprobar el curso Memorias de la Localía.

ARIAS FUENZALIDA, D. (2018). Félix Dardo Palorma el poeta de la cuyanía. https://www.losandes.com.ar/felix-dardo-palorma-el-poeta-de-la-cuyania/

        

GUZZANTE, M. (2014). Palorma, el eco de un gigante. https://saboreandotonadas.

 

HIDALGO, A. (2012) Félix Dardo Palorma en Argentina Folklore / España - Cantor y creador. ARGENTINA FOLKLORE. http://argentinafolkloreyprovincias.es/Felix-Dardo-Palorma-cantor-y-creador-del-folklore-argentino/391

MENDOVOZ. (2018). Puesta en valor la obra de Félix Dardo Palorma. https://www.mendovoz.com/eskpe/2018/5/20/puesta-valor-obra-flix-dardo-palorma-39513.html


RUGGIA, B. (2021). Félix Dardo Palorma: el compadre de Cuyo. https://www.serargentino.com /argentina/musica/felix-dardo-palorma-el-compadre-de-cuyo

SOSA BACCARELLI, N. (2018). Un camino hacia Félix D. Palorma. https://www.                 lamelesca.ºcom.ar/2018/10/23/un-camino-hacia-felix-d-palorma/

 

domingo, 30 de octubre de 2022

Otro cortocircuito histórico: la pelea entre Belgrano y Artigas

 

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Nuestros próceres no son aquellos que están en las “figuritas” de las revistas infantiles ni en el bronce de nuestras plazas y paseos. Son mucho más que eso. Son personas que dieron su vida por una idea y se equivocaron como cualquiera. No podemos sacarlos del contexto en que vivieron, ni podemos criticarlos escuchando “una sola campana”. 

Parece increíble que dos amantes de la libertad y la independencia de nuestros actuales territorios hayan manifestado tantas diferencias tiempo después a que fuesen amigos. Compartieron también su afán para la protección de los indígenas de nuestro país, aunque muchos sigan creyendo que Artigas es netamente uruguayo. 

Pero así son las cosas: ideologías políticas; mala comunicación; guiarse por rumores echados a correr por otros intereses  y convicciones irreconciliables. 

Esta es la historia.

El contexto de la época 

Al producirse la Revolución de Mayo, el nuevo gobierno patrio salió a buscar aliados por todo el territorio del antiguo Virreinato del Río de la Plata. Misiones fue pionera en adherir a la Primera Junta, pero que no ocurrió lo mismo en otros escenarios. Uno de ellos era Montevideo, en donde los realistas no solo controlaban la ciudad fortificada, sino que dominaban la navegación del Río de la Plata y sus afluentes, el Uruguay y el Paraná, gracias al poderío de su escuadra. 

La ciudad de Montevideo, con Francisco Javier Elío como Gobernador, fue el centro de la resistencia española en el Plata. En cuanto a las demás villas y la campaña de la Banda Oriental respondieron en seguida a la nueva Junta de gobierno. Esta, abarcando el peligro, resolvió proceder militarmente, ya que la misión conciliadora de Juan José Paso había fracasado.

En apoyo a este propósito, apareció una personalidad que, respondiendo al sentir de los pueblos, se convertiría pronto en su caudillo y alcanzaría una gravitación capital en la política rioplatense. Se trataba de José Gervasio Artigas, nativo de Montevideo, quien pronto, con ayuda de Buenos Aires, iniciaría la lucha contra los españoles.

La proximidad del foco contrarrevolucionario de Montevideo era un tema prioritario para el gobierno porteño. Sin posibilidades de obtener apoyos en la ciudad, la atención se posó en la campaña Oriental, en donde una población heterogénea se mostraba más predispuesta a la prédica patriota. 

Allí, además, se encontraban algunos líderes de experiencia militar, los que podrían desempeñar un importante papel en la lucha por la conquista de Montevideo. Uno de ellos era José Artigas, por entonces Jefe de Blandengues, cuyo predicamento sobre la población rural parecía ir más allá de lo que su función militar podría significar. 

En el verano de 1811 Artigas viajó de incógnito a Buenos Aires, en donde recibió apoyo por parte de Moreno. La colaboración entre Buenos Aires y Artigas será intensa en aquellos meses iniciales del proceso revolucionario. Artigas ofreció su cooperación a Buenos Aires, desde donde se le enviaron auxilios de armas, dinero y también se le otorgó el grado de Comandante. 

Martín Rodríguez fue enviado desde un principio a la costa del Uruguay con órdenes de fomentar la revolución. Si bien los orientales recién proclamarán su rebeldía en febrero de 1811, en el “Grito de Asencio”, los contactos entre porteños y orientales se iniciaron desde el mismo 25 de mayo.  

Varios caudillos orientales produjeron levantamientos, hasta dominar toda la campaña oriental. La Junta de Buenos Aires, a fin de coordinar esas fuerzas, ordenó a Manuel Belgrano abandonar el Paraguay y trasladarse con sus tropas hacia la Banda Oriental. 

En abril de 1811 llegó a Concepción del Uruguay con un refuerzo de 860 hombres, y a su llegada le envió un oficio a José Artigas en el que lo nombraba Segundo Jefe del Ejército Auxiliador del Norte. Unos días antes, la vanguardia patriota, al mando de Miguel Soler, se apoderaba del pueblo de Soriano, derrotando a los españoles que allí estaban resistiendo. 

Belgrano llegó a Mercedes a mediados de abril, en donde consiguió reunir unos 3.000 hombres. Enseguida organizó metódicamente las operaciones: Manuel Artigas (primo de José Gervasio), insurreccionaría el Norte de la Banda Oriental, José Artigas con 500 hombres operaría el centro y Venancio Benavidez, con otros 800 se dirigiría a Colonia. El objetivo esencial era el ataque a Montevideo. 

Incorporado al ejército patriota y estando en Paysandú, se dirigió a Mercedes, donde fue nombrado Segundo Jefe del Ejército Auxiliador del Norte. En esa oportunidad, le escribió a Manuel Belgrano: 

Excelentísimo Señor:

He recibido el oficio que con fecha de ayer me dirige usted en el que se digna nombrarme Segundo Jefe del Ejército Auxiliador del Norte, por cuyo distinguido obsequio tributo a usted las más humildes demostraciones de gratitud y respeto. La disciplina y ejercicios militares que me recomienda, empezarán desde mañana; pues hasta hoy que he sido reconocido, no han tenido lugar mis órdenes para verificarlo.

El desorden en estos Pueblos ha sido general y éste se aumentó en la acción de Soriano que comandó el señor Soler en dicho Pueblo ha sido tan desmedido el saqueo por nuestras tropas que varias familias han quedado enteramente desnudas; por lo que he dispuesto mandar una Partida para que se imponga del lugar en que pueden estar parte de los efectos saqueados, para devolverlos a sus dueños correspondientes.

También he determinado, que los Alcaldes hagan inventario de los efectos correspondientes a los que se han remitido presos a disposición de la Excelentísima Junta y que me pasen un ejemplar, quedando a su cargo el responder de dichos bienes a su debido tiempo.

Siendo mi principal objeto el propender con mi influjo a la total expulsión de los tiranos de la Patria, no perderé tiempo en tomar las providencias que considere más útiles al efecto.

Estoy disponiendo el acopio de caballos necesarios, para determinar la aproximación de varias partidas, que para distintos puntos pienso dirigir; para esto espero algunas gentes que se han de reunir a esta División e igualmente la respuesta de algunos que me interesa, a fin de acabar con el coloso opresor de Montevideo.

Dirijo a usted la adjunta Proclama que con fecha de hoy he dispuesto circular, para cimentar la unión que en cierto modo estaba expuesta e igualmente la que usted me remite: quedando de mi cuidado no perdonar resorte conducente al mejor y confraternidad de todos.

Dios guarde a usted muchos años.

Campamento de Mercedes. 11 de Abril de 1811. José Artigas.

 

Benavidez, después de vencer a los españoles en San José, tomo Colonia, replegándose su guarnición a Montevideo. Aunque Manuel Artigas ocupó una vasta zona, la acción fundamental la realizó José Gervasio Artigas el 18 de mayo en las Piedras, siendo ya segundo al mando por decisión de la Junta de Buenos Aires.

En esta operación, intervinieron también patricios y pardos de Buenos Aires y 600 soldados de caballería orientales. Los realistas, al mando del Capitán de Fragata José de Posadas, sumaban más de 1.200 hombres bien preparados. 

El jefe español tomó la ofensiva, pero José Artigas, con una serie de maniobras lo rodeó y después de cinco horas de lucha, consiguió un triunfo decisivo tomándole más de 500 prisioneros.

La amistad inicial entre Belgrano y Artigas 

La cercanía entre el ala más radicalizada de la Primera Junta (representada en su Mariano Moreno, Belgrano y Castelli), y Artigas fue estrecha. Para los porteños no quedaban dudas de que Artigas era él hombre para liderar la revolución en el actual Uruguay. 

En el artículo 2° del “Plan de Operaciones”, presumiblemente redactado por Moreno, se plantean diversas acciones “en cuanto al medio más adecuado y propio a la sublevación de la Banda Oriental”. Entre ellas, “sería muy del caso atraerse a dos sujetos” a los que se destaca “por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campaña, como por sus talentos, opinión, concepto y respeto”. 

La referencia era para el Capitán de Dragones José Rondeau, futuro Director Supremo, y Artigas. Para el primero, se recomendaba el mando de la infantería, para el segundo, el de la caballería.  

La victoria en la batalla de Las Piedras abrió paso al sitio de Montevideo, que se inició el 1 de junio de 1811. El ejército patriota dejó de estar al mando de Belgrano y pasó a las órdenes de Rondeau, sin embargo, y a pesar del poco tiempo en que se conocieron, le permitió establecer una muy amena relación con Artigas. 

Luego de un largo sitio y de incesantes combates, el 23 de junio de 1814 se produjo la rendición de la plaza de Montevideo y el Río de la Plata quedó libre de  enemigos de la Revolución. 

Los porteños (…y los provincianos aporteñados), contra Artigas 

Buenos Aires y Montevideo mantenían relaciones complejas desde 1810, y en 1811 Artigas acompañó en los servicios militares a la Junta Grande, sin embargo la elite porteña, de absoluta fidelidad a España encuentra en Artigas a su peor enemigo. 

Artigas llegó a tener bajo sus dominios a varias de las actuales provincias argentinas (Misiones, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y parte de Córdoba), además de la Banda Oriental. Este conglomerado llegó a llamarse Los Pueblos Libres. Esta situación molestaba mucho al unitarismo porteño y a toda la oligarquía rioplatense. 

El contraste ideológico era absoluto. Artigas argumentaba sobre el “derecho de los pueblos”, mientras que el unitarismo hablaba de “progreso y civilización”.

El liberalismo conservador de Buenos Aires veía en Artigas a un audaz revolucionario capaz de comprometer sus intereses, entonces Sarratea declara a Artigas “traidor  la Patria” y promete indultar a quienes lo eliminen por la fuerza de las armas. 

Los “vencedores” que escribieron la historia de la Patria (Bartolomé Mitre, Vicente Fidel López entre otros), a los que se unió Sarmiento fueron quienes denostaron la figura de Artigas. Este último (a quien no conoció), dijo: 

“Artigas es un bandido, un tártaro terrorista, jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá” 

En 1814, Gervasio Posadas, siendo Director Supremo, resuelve a través de una disposición, “declarar a Artigas como infame, privado de sus empleos, fuera de la Ley y enemigo de la Patria, quien deberá ser muerto…. Cualquier auxilio que se le dé voluntariamente será considerado como crimen de alta traición y se recompensará con 6.000 pesos a quien lo entregue vivo o muerto” 

Belgrano se dejó influir por los rumores que hace circular el General español Joaquín de la Pezuela (vencedor de Rondeau en Sipe Sipe), quien, en una batalla informativa y de contraespionaje, se manifiesta diciendo: 

“Hace mucho tiempo que desconfío de Artigas (…) mucho me temo que el canalla está por traicionarnos”. 

Los motivos de la pelea 

Las diferencias entre nuestros protagonistas no surgieron de inmediato, sino a consecuencia de la lucha entre la Liga de los Pueblos Libres encabezada por Artigas y el Directorio de Buenos Aires. 

Todo comenzó en octubre de 1811, cuando el Primer Triunvirato firmó un armisticio con Montevideo, por el cual se le entregó a los realistas el control sobre toda la campaña oriental y parte del actual Entre Ríos.  

La respuesta de la población y de Artigas fue el famoso “Éxodo Oriental” y una indisimulable frustración ante el acuerdo de cúpulas alcanzado por Buenos Aires. Dos años después, los diputados orientales serían expulsados de la Asamblea del Año XIII, bajo el argumento de irregularidades en el proceso de elección. 

El formalismo ocultaba un motivo de fondo: Artigas había instruido a sus representantes a impulsar la declaración de la independencia, la organización de una República federal, el fin del monopolio comercial porteño y el retiro de la capital fuera de Buenos Aires. Demasiado para la elite capitalina. 

La ruptura se materializó en la primera batalla en la historia de la larga guerra civil argentina contemporánea a la expulsión de los Diputados orientales. 

Después, lo conocido. La Liga de los Pueblos Libres formalizó su independencia el 29 de junio de 1815, en el Congreso de Arroyo de la China, mientras que el resto de las provincias lo hizo un año más tarde, el 9 de julio, en Tucumán. 

Para entonces, el conflicto entre la Liga y Buenos Aires iba en aumento y es a partir de allí que Belgrano asume una postura de crítica personal hacia el liderazgo de Artigas y su proyecto alternativo.  

¿A qué se debió la tensión entre ambos? ¿Qué le criticó Belgrano a Artigas? Y, en última instancia, ¿por qué Belgrano no logró comprender o visualizar en forma distinta a como lo hiciera la elite porteña al proyecto artiguista, cuyas bases sociales eran de un profundo humanismo? Al respecto hay varias respuestas posibles.  

En primer lugar, que Belgrano no pudo sustraerse de su pertenencia ideológica a la elite liberal y moderna ni a su origen porteño. 

En vez de procurar una postura intermedia, como la que propuso San Martín, Belgrano respondía casi visceralmente a su núcleo de pertenencia, quienes “le llenaron la cabeza” ya que estaban en guerra abierta y total contra el artiguismo. 

En segundo plano, para mediados de la década, la forma de gobierno monárquica se había consolidado como la mejor alternativa entre los sectores dirigentes revolucionarios, incluso Belgrano la propondrá ante el congreso de Tucumán, mientras que Artigas sostendrá con firmeza la organización republicana del país, ideario que expresó en las Instrucciones del Año XIII y que mantuvo durante toda la década.  

La realidad es que, de aquella confluencia inicial para combatir a los realistas de Montevideo, la relación entre Belgrano y Artigas viró hacia un enfrentamiento cada vez más intenso, en el que los misioneros también serán protagonistas. 

Actores de la disputa del drama de la guerra, soldados en el campo de batalla y protagonistas de aquel día, en que las tropas de Andresito (ahijado de Artigas), lucharon contra las de Belgrano. Desde ese momento se creó en algunos sectores de la sociedad de Misiones un sentimiento antibelgraniano, situación que no persiste en estos días, aunque algunos historiadores lo nieguen. 

En cuanto a las diferencias entre Belgrano y Artigas, salvo en lo que a Monarquía y República se refiere, no habría otra de peso, ya que para la época del supuesto enfrentamiento, Belgrano ya habría manifestado la inconveniencia de combatir contra los federales, a pesar que no compartía sus ideas.

En aquel momento Belgrano estaba en el último tramo de su mortal enfermedad y Artigas ya iba rumbo al exilio definitivo en Paraguay.

Epílogo 

La “grieta”, de la que hoy tanto se habla, es una jugada perfecta y perversa de quienes la foguean deseando una nación dividida donde pocos ganan (siempre los mismos), y muchos pierden (siempre los mismos). 

No es un invento del periodismo actual, aunque muchos la fomentan para tener, como en el antiguo circo romano, “letra” para sus títulos amarillentos, mientras que la inmensa mayoría de los argentinos desean trabajar en paz y vivir dignamente. 

Bibliografía 

CAMOGLI, P. (2020). Especial Misiones Online (Cap.VIII): La relación entre Belgrano y Artigas que llevará a los misioneros a luchar contra el creador de la bandera. https://misionesonline.net/2020/07/12/especial-misiones-online-cap-viii- 

GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. Campaña militar a la Banda Oriental.  http://servicios.abc.gov.ar/docentes/efemerides/20dejunio/htmls/campana/bandaoriental.html 

O´DONNELL, P. (2015). 1815, La primera declaración de independencia argentina. Buenos Aires. Aguilar, 264 p. 

PIGNA, F. (2016). Manuel Belgrano: el hombre del bicentenario. Buenos Aires. Planeta, 448 p.

 

viernes, 30 de septiembre de 2022

Justino Farías. De profesión hachero


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Este recuerdo personal se transforma en historia viva de todos aquellos que dejaron (…y aún dejan), su vida en los montes.

Corría 1974 y fui contratado por una empresa para poner en funcionamiento una finca para el cultivo de algunas hortalizas y algodón, allá, en los pagos de Paso Viejo, a casi 50 km al oeste de Cruz del Eje en noroeste de la provincia de Córdoba.

Si bien para mí las técnicas de ciertos cultivos no tenían demasiados secretos, no contaba con ninguna experiencia en desmontes. Mi decisión fue una sola, aprender de los que saben y más tarde estudiar la teoría. Allí me encontré con cuadrillas de hacheros locales y santiagueños que me enseñaron todo lo que hoy sé de ese oficio.

Uno de ellos, Justino Farías, luego de terminado el desmonte, se quedó a trabajar en la propiedad, afincándose con su familia en una casita cerca de su lugar de trabajo como obrero rural.

Verlo trabajar con el hacha era un espectáculo memorable, por su agilidad, el manejo de la herramienta, lo certero de sus golpes y su sonrisa casi permanente.

Más allá de las anécdotas personales con Justino, a quien no vi en más de 40 años (pero alguna vez supimos algo a través de algún amigo en común (*), vaya este sencillo escrito como homenaje a un trabajador incansable, y en su nombre a todos los hacheros.

Las despreciables prácticas de algunas empresas de desmonte como La Forestal en el norte santafesino, la de los pinares de Misiones (**), o algunas del chaco salteño no merecen ningún homenaje.

(*) Gracias Felipe Supaga por tu contacto con Justino en Paso Viejo (Córdoba). (**) Gracias Toto Barilari, y sus “cumpas” ex hacheros Julian Bogado y Ramón Bueno por dar testimonio vivo de sus experiencias en los pinares de Misiones y enriquecer este texto.

Ellos fueron mis maestros

En esta breve historia personal quiero manifestar mi extrema admiración por el duro oficio de hachero que, gracias a uno de ellos, aprendí los secretos del monte, tema este que, cuando estudiamos agronomía, no se “dicta”.

Podemos saber como propagar árboles, reconocer la dureza de las maderas, los hábitos de las plantas y muchas cosas más, pero no nos preparan para hacer “una picada” recta como su fuese marcada con un láser, ni nos avisan sobre las técnicas de destronque ni del aprovechamiento de la madera, ni de los inconvenientes de “la quema”.

A fines de 1974 una empresa de Buenos Aires, sin experiencia agrícola, me contrató para poner un funcionamiento “desde cero” una finca de 1.800 hectáreas bajo riego por pivot central. Cuando llegué el desmonte mecánico ya había comenzado de la peor manera para realizar agricultura.

Las empresas de desmonte tenían experiencia para campos ganaderos y por lo tanto sus prácticas estaban reñidas con los requerimientos de los suelos para cultivar hortalizas, legumbres  o algodón.

Se paró todo y tratamos de corregir los errores. Cuadrillas de hacheros de más de 100 personas se encargarían de recuperar maderas (postes, medios postes, varillas y varillones), evitar “la quema” del rastrojo y extraer algo de leña.

Entre muchos otros llegó Justino Farías, hombre joven, de poco más de 30 años (aunque parecía con algunos más de los que realmente tenía), muy delgado y siempre con una sonrisa.

Al no saber casi nada sobre hacheros y desmonte el único camino fue confesar mi ignorancia y pedir que me enseñaran cuales eran las técnicas a seguir.

Don Pelliza era el jefe de una de las cuadrillas. Un hombre bajito, encorvado y viejo, pero que revoleaba el hacha como el mejor. Ellos fueron mis maestros.

Su nombre es Justino Simion Farías.  Nació el 16 de enero de 1941 en Serrezuela. Muy cerca de esos pagos. Hoy con 81, deja salir sus recuerdos como si fuese ayer. Se lo ve  derechito como un poste y en su mano la prolongación de su brazo: el hacha.

Justino miraba un algarrobo en pie y con ese solo golpe de vista sabía cuantos postes, medios postes y varillas se podrían aprovechar. Lo he visto pelar ramas gruesas que cuando caían al suelo prácticamente ya se habían transformado en una varilla o en un medio poste.

Cuando el árbol caía, prolijamente lo desramaba y en poco tiempo, todo lo útil del mismo ya estaba ordenado en el suelo. Solo quedaba el “tocón” que más tarde se sacaría con ayuda de pala, hacha y tractor.

Para esos montes un hachero puede talar con mucho esfuerzo hasta media hectárea por mes. Trabajo duro, si los hay.

Cuando el desmonte terminó Justino pidió quedarse como obrero de la finca, tal vez con ganas de “descansar” de tan pesado oficio, y así sucedió. Vivía y aún vive en un rancho muy cercano a esa finca, sobre la RN 38.

Al formar parte de la plantilla de personal permanente, Justino pasó a ser un trabajador formal con todos sus derechos y aportes previsionales. Recuerdo el día que cobró todos los retroactivos.

El festejo no podía ser de otra manera: alcohol en abundancia, pero a pesar de esto, al día siguiente, todavía en “mal estado”, Justino asistió a su lugar de trabajo. La tarea del día era cargar los rastrojos de ramas y tocones sobre un acoplado mientras el tractor avanzaba por trechos.

Por cada parada del tractor Justino se acurrucaba, con su resaca al hombro, a la sombra del acoplado y mientras reía repetía incansablemente: “tengo más plata que los lagartos”. Nunca supimos a que se refería, y cuando se lo pegunté alguna vez ya no recordaba nada de esa borrachera.

Para mí, Justino representa a miles de hacheros y en él quiero rendirles este reconocimiento.

Hacheros de ayer, hoy y ...lamentablemente de siempre

Las historias más crueles de los hacheros en la Argentina se asocian con La Forestal, una empresa inglesa que, para obtener durmientes para el ferro carril y tanino dejó casi sin quebrachos al Chaco, Formosa y el norte de Santa Fe.

Logró ser la primera productora de tanino a nivel mundial y llegó a fundar cerca de 40 pueblos, con puertos, 400 kilómetros de vías férreas propias y alrededor de 30 fábricas.

Esta empresa de origen inglés, y además con capitales franceses y alemanes, fue iniciada en 1872 a raíz de un empréstito que la Argentina obtiene con la empresa Murrieta de Londres.

Esta firma llevó a la desastrosa explotación de 2.000.000 de hectáreas de quebrachales en el Chaco Austral (norte de la provincia de Santa Fe, sur de la provincia del Chaco y noreste de la provincia de Santiago del Estero). Según algunas versiones, la explotación llegó hasta la zona de El Impenetrable chaqueño. La empresa exportaba postes y durmientes para el ferrocarril, rollizos y, esencialmente, tanino.

Entre los años 1919 y 1922 sindicatos de trabajadores de la empresa, protagonizaron luchas obreras que finalizaron en la masacre de La Forestal, una de las mayores masacres de la historia argentina.

Un informe realizado en 2004 por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), estudió en detalle la devastación de los bosques naturales y el proceso de desertificación la provincia de Santa Fe, causados en el norte de la provincia, principalmente por la acción de La Forestal.

Como consecuencia del tipo de explotación forestal realizada en Santa Fe por la Forestal y otras empresas, la provincia perdió el 86% de sus bosques.

La empresa se fue de Argentina en la década de 1960 y cerró las ciudades que había fundado, luego de haber talado casi el 90% de los bosques y haber causado un proceso de desertificación y un daño ecológico calculado en 3.000 millones de dólares.

Durante los 80 años que funcionó La Forestal, la suma abonada al Estado como en concepto de impuestos fue mínima. Según el balance de la empresa, en 1916 pagó a la provincia 300 mil pesos de impuestos, mientras que ese mismo año le pagó al Imperio Británico 9.000 millones de pesos, es decir diez mil veces más.

Pero las penurias no solo fueron del ambiente. La sufrieron los cientos de hacheros de dejaron su vida en esos montes, trabajando 14 horas diarias por una paga muy pobre, los malos tratos y la peor comida.

Casi todos ellos eran analfabetos y de esa desgracia se aprovechaban los patrones.

Cobraban en vales que la empresa había diseñado como si fuese dinero, y estos solo tenían valor en las proveedurías de la propia empresa, al precio que la empresa dispusiera, ya que en muchos kilómetros a la redonda no había lugares para abastecerse.

Un poema de Luis Landriscina pinta de cuerpo entero esta situación y las consecuencias de esas malas prácticas: Cuando la injusticia llega a llenar el vaso de la paciencia y el aguante, solo falta un pequeña chispa para que todo estalle, y una vez más estalló.

El 29 de enero de 2021, se cumplió un siglo de la huelga, levantamiento y represión de las y los operarios y hacheros de La Forestal, en el Chaco Santafecino.

 

La compañía de capitales ingleses se había convertido en un estado dentro del Estado, con sus propias leyes y hasta su propia moneda, conque las y los trabajadores canjeaban sus magras ganancias por mercadería que sólo proveía la propia empresa.

 

De allí se explicó la huelga (junto a los ferroviarios), reclamando aumento de salarios, suspensión de los despidos y reducción del tiempo a 8 horas de trabajo.

 

Se produjo la insurrección obrera que fue brutalmente reprimida por la “Gendarmería Volante”, grupo paramilitar patrocinado por las empresas, dejando el luctuoso saldo de entre 500 y 600 trabajadores muertos.


Por la misma época, hubo también, una “Forestal”, también inglesa, en el sur de Misiones, que explotaba una gran superficie, y que luego, así como así, se fueron. No se recuerdan conflictos severos, pero exterminaron el monte.

Más acá en el tiempo, las hachas se reemplazaron por motosierras, pero donde hay obrajes madereros las prácticas siguen siendo más o menos las mismas declaran los “motosierristas” de los pinares de la provincia de Misiones.

Ramón Bueno es un hombre de 84 años, que en su juventud, hace 60 años, fue hachero en obrajes. Fue obrajero, en la zona de Puerto Leoni, Paraná medio y también en Campo Grande, zona centro de la provincia.Un amigo lo “entrevista” y cuenta:

La cuadrilla estaba integrada por tres personas, que:

1.  Limpiaba el monte con machete y “foice” (herramienta de origen brasileña y cuyo nombre se traduce como hoz). 

2.   Apeaba (según el tipo de árbol), con hacha o troceadora (gran serrucho que se manejaba entre dos hombres, uno de cada lado). 

3.   Desramaba el árbol ya en el suelo, y separaba las ramas para leña y el fuste (tora), para vigas en el aserradero. Finalmente se cargaba todo en el cachapé y se sacaba según el destino.

Cachapé es un carro primitivo de cuatro ruedas que toma el nombre del quechua qhachapay, que quiere decir arrastrar. Generalmente es traccionado por bueyes, caballos, mulas o burros, y es empleado para transportar troncos talados en las forestaciones. Consta sólo de un armazón ligero colocado sobre los ejes, haciendo la medida de los elementos transportados innecesaria otra estructura.

El jornal empezaba al amanecer, con una interrupción a las 14:00 y luego se continuaba hasta la caída del sol. Cuenta también que tuvo un accidente complicado. El hacha de un compañero se le clavo en el talón,  y el patrón en su Jeep lo llevó al hospital más cercano en Jardín América,  donde lo cosieron  y le dieron varios días de reposo.

Este gesto, que el valora aun hoy, habla sobre la "bondad" del patrón o del capanga, como opinan la mayoría de los hacheros “viejos”.

Capanga es el capataz de los yerbales (o yerbatales), o pinares del Noreste argentino, con ganada fama de hombre rústico y embrutecido que aplicaba sobre el cuerpo del peón (mensú), el látigo real y ejercía la ley del machete. El capanga somete porque ha aprendido el rigor de la fuerza del látigo desde el otro lado del chasquido. Él mismo ha sido mensú, sometido al trabajo esclavo desde su propia niñez.

Este aspecto es evidentemente cultural, debido al "muy asumido" paternalismo del patrón, dueño de la vida, no solo de su peón, sino del pobrerío en general, lo que implica dependencia laboral, de sus bienes, política, educacional, etc., y de sus vidas en general y de lo que a su vez está muy asumido por esta gente.

No siempre dormían en el monte, pero cuando lo hacían, construían un piso, “tarimba” (tarima) con varas del monte, para protegerse principalmente de víboras, que cubrían con hojas de pindó e igualmente el techo, solo que con una técnica de disposición de las hojas para que no pase el agua de lluvia.  A veces les hacían paredes del mismo material.

Más tarde fueron lonas viejas y plásticos negros son el techo. Cartones húmedos sobre la tierra hacían de cama. El monte tupido era la pared, y un fuego pobre, que amenaza apagarse, es la calefacción.

En el “campamento” de los “motosierristas” de la Papelera Alto Paraná, la mayor empresa de pasta celulosa de Argentina y una de las mayores de América, propietaria del diez por ciento de la tierra misionera y que mantenían el escalón inicial de su cadena productiva (los cortadores de pinos), en condiciones medievales: jornadas que comienzan los lunes cuando el sol ni asoma y finalizan los sábados por la tarde.

Traslados hacinados, cientos de kilómetros, en camiones destruidos. Días de hasta catorce horas de trabajo. Paga mínima. Maltratos constantes. Y “listas negras” para quien levante la voz: despidos y proscripción laboral en la zona.

Según Julián Bogado, ex “motosierrista” de un tercerizado de Alto Paraná, actualmente el trato es aceptablemente correcto, y la jornada es de 8 horas. La paga es la mínima “legal”. De ningún modo esto significa que su ingreso sea aceptable. Lo que aún persiste es la existencia de “listas negras”, sin excepción.

Actualmente la tarea de desmonte se está mecanizando aún más y los “motosierristas” han sido reemplazados por tractores, que, si bien es un hombre quien los opera, apean los árboles, los desgajan y cortan al tamaño necesario para uniformar y optimizar la carga en el camión, todo en una sola operación y siempre en las grandes empresas.

Entre carpas improvisadas en el monte misionero, un centenar de hombres duros dan testimonio de pesares, jornales inhumanos e injusticias silenciadas. Hoy estos campamentos existen cuando trabajan en montes muy alejados de sus pueblos, pero ocurren excepcionalmente.

En el monte, el “motosierrista” cumple la misma función que décadas atrás le tocaba al hachero. Se interna entre las hileras de pinos y derriba el árbol, corta el tronco en pedazos (llamados “toras”, de 2,2 metros de largo) y lo “limpia” cortando las ramas principales. Todo el proceso lleva tres nombres: tumba, picada y desgaje.

Luego interviene el “raleador” que utiliza tres herramientas: hacha, machete (para terminar de limpiar el pino) y un “diablo” (dos ganchos tipo garfio cruzados) que se utiliza para abrazar los trozos de pino, que pueden pesar de 70 a 200 kilogramos, y arrastrarlos hasta las pilas de raleo, donde una grúa los sube al camión.

Hasta hace relativamente poco tiempo (1999), se encontraban resabios de viejas prácticas en el Chaco.

Unos 200 hacheros trabajaban en condiciones infrahumanas cerca de Río Muerto (en el monte chaqueño, 300 kilómetros al oeste de Resistencia), donde una empresa les paga salarios miserables y les descuenta hasta el valor del agua sucia que les da para beber.

 

La denuncia involucra a la empresa Agrocentro, que, según el gremio,  recuerda la triste historia de La Forestal. En una oportunidad Camilo Paiva un hachero resume con una precisión que humilla:

 

“El tata abuelo y mi padre fueron hacheros. Tres de mis cuatro hermanos son “motosierristas”, como yo. Mis hijos seguirán estos pasos. Quizás ellos vivan mejor. Mientras espero eso, ojalá los porteños se enteren cuánto brazo, espalda y sacrificio hizo falta para su papel de computadora”.

 

Con la tercerización, estas grandes empresas se sacan de encima las responsabilidades patronales y mejoran su imagen.

 

El resultado de la tala irracional se sintetiza en: especies valiosas en vías de extinción como Palo Rosa, Caroba, Cancharana y muchas otras; degradación de suelos; degradación de humedales y demás áreas de captación de agua; degradación y extinción de cursos de agua, etc. 

El folklore rescata a estos duros oficios

Casi siempre encontramos entre los poetas y músicos de nuestro país, rescates y reclamos de los más postergados, y al decir de Horacio Guarany: Si se calla el cantor…¿Quién habrá de luchar por sus salarios?

Algunos buenos recuerdos son:

Hubo pago en el obraje – Luis Landriscina: https://www.youtube.com/watch?v=2s7vVQAtOgI

Maturana – Mercedes Sosa: https://www.youtube.com/watch?v=If6keuPbRE4

Zamba del hachero-Los gauchos de Güemes: https://www.youtube.com/watch?v=aXEb9CQS3BI

Eleuterio Sosa, un correntino de Ley –Los 4 de Córdoba y L. Landriscina: https://www.youtube.com/watch?v=L5RU8tDG7RQ

 

Reconocimientos

El Monumento Nacional al Hachero está emplazado en la ciudad de Veraprovincia de Santa Fe. La obra fue inaugurada en el año 1984, por la ordenanza municipal Nº 541.

La cinematografía también reflejó la historia de las luchas sociales, la masacre de 1921/22 y la devastación socio-ambiental causadas por La Forestal, a través de la película Quebracho  en 1974

En 1984 se estrenó en el Teatro La Comedia de Rosario la "Crónica cantada La Forestal. Un hachazo a la dignidad del hombre", interpretada por Enrique Llopis y Emilio Lenski.

La Forestal, escrita por Rafael Ielpi con música original de Jorge Cánepa y José Luis Bollea, fue dirigida por Néstor Zapata en un disco grabado en directo en Rosario.

Hoy sigue siendo la obra con mayor convocatoria de público en la historia del teatro santafesino.

Crónica de un olvido – Enrique Llopis - https://www.youtube.com/watch?v=gGTA1CFv-Ss

Otras obras artísticas sobre La Forestal es el cortometraje de animación titulado Viaje a la tierra del quebracho (2008) de Manuel Quiñones, y el filme documental Herencia de la Forestal (2012), de Gustavo Semprini.

Bibliografía

ARANDA, D. (2007). Los hacheros del siglo XXI. https://www.pagina12.com.ar/ diario/sociedad/3-82615-2007-04-01.

CLARÍN (1999). Provincias: en el Chaco cobran alrededor de 200 pesos por mes. Denuncian que 200 hacheros sufren un régimen de esclavitud. https://www.clarin.com/sociedad/denuncian-200-hacheros-sufren-regimen-esclavitud

MARGHERIT, L. (2016). Los hacheros y la ley de bosques. https://inta.gob.ar/ noticias/ los-hacheros-y-la-ley-de-bosques

UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES. (2021). Levantamiento y represión de las y los operarios y hacheros de La Forestal. http://relacionesdeltrabajo.sociales.uba.ar/2021/01/29/levantamiento-y-represion-de-las-y-los-operarios-y-hacheros-de-la-forestal/

WIKIPEDIA. La Forestal. https://es.wikipedia.org/wiki/