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jueves, 18 de julio de 2019

El arriero. No solo una buena canción



Arrieros y troperos. Alma y vida del comercio colonial y de las luchas por la independencia. Este viejo oficio, heredado de los españoles, fue tan importante como la intensidad de las armas y las estrategias de los contendientes.

Arrieros para llevar vituallas de arriba para abajo, ida y vuelta, bajar la plata del Potosí, y arriar los vacunos de San Martín en el Cruce de Los Andes.

Casi no tienen nombre, pero se merecen que nuestros pueblos, plazas y calles los recuerden.

Algunos pasaron a la historia, y el nombre de estos debería ser representativo de tantos otros, pero no. Fueron miles: jóvenes, veteranos, soldados y civiles, indígenas, mestizos y gauchos.

Hoy son pocos, pero tan valiosos como aquellos.

Vaya acá un minúsculo homenaje a semejante oficio que durante más de 300 años le sirvieron a la Patria, andando por donde casi no se podía andar, y que solo el ferrocarril pudo desplazar.

lunes, 3 de septiembre de 2018

A grandes males, ninguna solución. Los niños de nuestra historia



Muchas veces, y por razones fortuitas, pensamos que somos una sociedad evolucionada, sin embargo el repaso de algunos aspectos de nuestra historia, y la llegada de esta a los días que nos tocan vivir, indican todo lo contrario, particularmente cuando hablamos de los niños.

Al parecer nuestra historia está atravesada por niños de “primera” (los de las clases “decentes”), y de “segunda” (los de las otras).

La historia del cuidado de nuestros niños se la puede inscribir desde la Casa de los Niños Expósitos de Buenos Aires, hasta el Hospital de Niños Dr. Pedro de Elizalde, pasando por las no menos conocidas Casas Cunas.

lunes, 10 de julio de 2017

Rondeau, ¿Prócer argentino?


Mientras más leo sobre nuestro pasado más intento “separar la paja del trigo”. 

La “historia oficial” nos simplificó tanto el relato que una gran mayoría de los que hicieron la patria pasaron a ser “malos” y unos pocos, protegidos por el afecto y los intereses porteños terminaron siendo los “buenos”.

El caso de Rondeau es uno de ellos. Siendo padrino de Bartolomé Mitre (principal autor de la “historia oficial”), la explicación resulta más fácil.

Militar de pocas luces (…como luego lo fuera su ahijado), político poco pensante y adicto a las traiciones por sus mezquinos intereses, y su vocación de “trepador”, se enemistó con Belgrano, Güemes y Artigas, solo por nombrar algunos, tratando de imponer a cualquier precio su posición centralista.

Por su forma de actuar en diferentes frentes nunca pudo volver a los mismos, y fue buscando el costado “donde calienta más el sol” y el beneficio personal.

¡¡ Y pensar que ciudades, calles y paseos de nuestro país, llevan su nombre ¡!

lunes, 3 de julio de 2017

Andresito. Otro olvidado de la historia, y van …


Fue el Güemes del Noreste, responsable de cuidar la frontera litoral de las invasiones luso brasileñas, sin embargo pocos lo conocen.

Los de siempre (los porteños que escribieron la historia “oficial”), lo denostarán por ser mestizo, federal, artiguista y patriota.

Luchó al lado de Belgrano y Artigas. Fue impulsor de ideas revolucionarias para la época como la reforma agraria, la defensa de los aborígenes y la liberación de los esclavos.


Su actividad política y militar fue corta, como su propia vida, sin embargo merece estar en nuestra historia como el caudillo que era, con todo lo que eso significaba en ese momento.

sábado, 29 de abril de 2017

Manuel Críspulo Bernabé Dorrego. Una corta vida de paradojas


Como un juego del destino, un hombre como Manuel Dorrego tenía que tener tantos  nombres como roles le tocó jugar en la historia de nuestro país.

Hay decenas de biografías y análisis sobre este hijo de portugueses que a lo largo de sus escasos 41 años vivió miles de circunstancias. Su comportamiento le valió decenas de adjetivos calificativos tan diferentes como exaltado, díscolo, indisciplinado, bromista, impulsivo, temperamental   “el loco” o “el más valiente en el campo de batalla”, apasionado político y patriota “hasta los huesos”. Pero todos estos definen a uno solo.
Por pretender ser sintético, apenas enmarcaremos en una lista los rasgos sobresalientes de este personaje nacido en “cuna de oro” y muerto fusilado como si fuese un bandido.

miércoles, 12 de abril de 2017

Manuel Rodriguez. El espía chileno de San Martín.


La historia de la independencia chilena, tan unida a la argentina, mostró, entre los personajes involucrados, muchas idas y vueltas. Nombres como Manuel Rodríguez (“el alborotador incorregible”), José Miguel Carreras, José de San Martín y Bernardo O’Higgins se mezclan en alianzas y peleas circunstanciales, tan propias de la época.

Esto muestra (junto con 18 libros históricos y novelas, 11 obras dramáticas, 13 canciones y 9 películas y audiovisuales, que se hicieron sobre su corta vida), que Manuel Rodríguez, persona y mito, aunque controvertido, no pasó desapercibido.


Tal vez sea este el momento de conocer un poco más de su historia.

miércoles, 5 de abril de 2017

Cuando hablamos de Alvear ¿De qué Alvear estamos hablando?


Centenas de calles, pueblos, distritos, comunas, paseos y plazas de nuestro país llevan el nombre de Alvear, sin embargo pocos saben a cuál Alvear se están refiriendo. ¿Diego? ¿Carlos María? ¿Torcuato? ¿Marcelo Torcuato? ¿José María? ¿Emilio?

¿Todos ellos merecen de la misma manera que su nombre quede estampado en una ciudad o en una calle?

Entre los miembros de la rama argentina de los Alvear hubo de todo: desde un egocéntrico, centralista y traidor enemigo de San Martín, hasta un radical Presidente de la Nación,  pasando por un ejecutivo y conservador Intendente de la Capital Federal o un Ministro de Relaciones Exteriores.

Cuando el cartel de una calle, o el nombre de una ciudad o pueblo lleven el nombre “a secas” de Alvear, averigüemos de cual se trata, y reflexionemos si realmente se lo merece.

domingo, 22 de noviembre de 2015

El Chacho Peñaloza y el centralismo porteño

  



¿Por qué escribo sobre el Chacho Peñaloza, señor de los llanos riojanos, si no soy ni historiador, ni nada que se le parezca? 

Esta pregunta me la hicieron varios, y quizás sea este el momento de aclararlo. Nací y pasé mi infancia, y una parte de la juventud, en Cruz del Eje (al noroeste de Córdoba, límite con la Rioja), donde mi viejo tenía una ferretería, corralón y “almacén de ramos generales” como se le decía en la época.

El era proveedor de insumos del campo en los llanos riojanos. Con el viajaba a Olta, Catuna y Milagro llevando postes y alambres.