viernes, 30 de septiembre de 2022

Justino Farías. De profesión hachero


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Este recuerdo personal se transforma en historia viva de todos aquellos que dejaron (…y aún dejan), su vida en los montes.

Corría 1974 y fui contratado por una empresa para poner en funcionamiento una finca para el cultivo de algunas hortalizas y algodón, allá, en los pagos de Paso Viejo, a casi 50 km al oeste de Cruz del Eje en noroeste de la provincia de Córdoba.

Si bien para mí las técnicas de ciertos cultivos no tenían demasiados secretos, no contaba con ninguna experiencia en desmontes. Mi decisión fue una sola, aprender de los que saben y más tarde estudiar la teoría. Allí me encontré con cuadrillas de hacheros locales y santiagueños que me enseñaron todo lo que hoy sé de ese oficio.

Uno de ellos, Justino Farías, luego de terminado el desmonte, se quedó a trabajar en la propiedad, afincándose con su familia en una casita cerca de su lugar de trabajo como obrero rural.

Verlo trabajar con el hacha era un espectáculo memorable, por su agilidad, el manejo de la herramienta, lo certero de sus golpes y su sonrisa casi permanente.

Más allá de las anécdotas personales con Justino, a quien no vi en más de 40 años (pero alguna vez supimos algo a través de algún amigo en común (*), vaya este sencillo escrito como homenaje a un trabajador incansable, y en su nombre a todos los hacheros.

Las despreciables prácticas de algunas empresas de desmonte como La Forestal en el norte santafesino, la de los pinares de Misiones (**), o algunas del chaco salteño no merecen ningún homenaje.

(*) Gracias Felipe Supaga por tu contacto con Justino en Paso Viejo (Córdoba). (**) Gracias Toto Barilari, y sus “cumpas” ex hacheros Julian Bogado y Ramón Bueno por dar testimonio vivo de sus experiencias en los pinares de Misiones y enriquecer este texto.

Ellos fueron mis maestros

En esta breve historia personal quiero manifestar mi extrema admiración por el duro oficio de hachero que, gracias a uno de ellos, aprendí los secretos del monte, tema este que, cuando estudiamos agronomía, no se “dicta”.

Podemos saber como propagar árboles, reconocer la dureza de las maderas, los hábitos de las plantas y muchas cosas más, pero no nos preparan para hacer “una picada” recta como su fuese marcada con un láser, ni nos avisan sobre las técnicas de destronque ni del aprovechamiento de la madera, ni de los inconvenientes de “la quema”.

A fines de 1974 una empresa de Buenos Aires, sin experiencia agrícola, me contrató para poner un funcionamiento “desde cero” una finca de 1.800 hectáreas bajo riego por pivot central. Cuando llegué el desmonte mecánico ya había comenzado de la peor manera para realizar agricultura.

Las empresas de desmonte tenían experiencia para campos ganaderos y por lo tanto sus prácticas estaban reñidas con los requerimientos de los suelos para cultivar hortalizas, legumbres  o algodón.

Se paró todo y tratamos de corregir los errores. Cuadrillas de hacheros de más de 100 personas se encargarían de recuperar maderas (postes, medios postes, varillas y varillones), evitar “la quema” del rastrojo y extraer algo de leña.

Entre muchos otros llegó Justino Farías, hombre joven, de poco más de 30 años (aunque parecía con algunos más de los que realmente tenía), muy delgado y siempre con una sonrisa.

Al no saber casi nada sobre hacheros y desmonte el único camino fue confesar mi ignorancia y pedir que me enseñaran cuales eran las técnicas a seguir.

Don Pelliza era el jefe de una de las cuadrillas. Un hombre bajito, encorvado y viejo, pero que revoleaba el hacha como el mejor. Ellos fueron mis maestros.

Su nombre es Justino Simion Farías.  Nació el 16 de enero de 1941 en Serrezuela. Muy cerca de esos pagos. Hoy con 81, deja salir sus recuerdos como si fuese ayer. Se lo ve  derechito como un poste y en su mano la prolongación de su brazo: el hacha.

Justino miraba un algarrobo en pie y con ese solo golpe de vista sabía cuantos postes, medios postes y varillas se podrían aprovechar. Lo he visto pelar ramas gruesas que cuando caían al suelo prácticamente ya se habían transformado en una varilla o en un medio poste.

Cuando el árbol caía, prolijamente lo desramaba y en poco tiempo, todo lo útil del mismo ya estaba ordenado en el suelo. Solo quedaba el “tocón” que más tarde se sacaría con ayuda de pala, hacha y tractor.

Para esos montes un hachero puede talar con mucho esfuerzo hasta media hectárea por mes. Trabajo duro, si los hay.

Cuando el desmonte terminó Justino pidió quedarse como obrero de la finca, tal vez con ganas de “descansar” de tan pesado oficio, y así sucedió. Vivía y aún vive en un rancho muy cercano a esa finca, sobre la RN 38.

Al formar parte de la plantilla de personal permanente, Justino pasó a ser un trabajador formal con todos sus derechos y aportes previsionales. Recuerdo el día que cobró todos los retroactivos.

El festejo no podía ser de otra manera: alcohol en abundancia, pero a pesar de esto, al día siguiente, todavía en “mal estado”, Justino asistió a su lugar de trabajo. La tarea del día era cargar los rastrojos de ramas y tocones sobre un acoplado mientras el tractor avanzaba por trechos.

Por cada parada del tractor Justino se acurrucaba, con su resaca al hombro, a la sombra del acoplado y mientras reía repetía incansablemente: “tengo más plata que los lagartos”. Nunca supimos a que se refería, y cuando se lo pegunté alguna vez ya no recordaba nada de esa borrachera.

Para mí, Justino representa a miles de hacheros y en él quiero rendirles este reconocimiento.

Hacheros de ayer, hoy y ...lamentablemente de siempre

Las historias más crueles de los hacheros en la Argentina se asocian con La Forestal, una empresa inglesa que, para obtener durmientes para el ferro carril y tanino dejó casi sin quebrachos al Chaco, Formosa y el norte de Santa Fe.

Logró ser la primera productora de tanino a nivel mundial y llegó a fundar cerca de 40 pueblos, con puertos, 400 kilómetros de vías férreas propias y alrededor de 30 fábricas.

Esta empresa de origen inglés, y además con capitales franceses y alemanes, fue iniciada en 1872 a raíz de un empréstito que la Argentina obtiene con la empresa Murrieta de Londres.

Esta firma llevó a la desastrosa explotación de 2.000.000 de hectáreas de quebrachales en el Chaco Austral (norte de la provincia de Santa Fe, sur de la provincia del Chaco y noreste de la provincia de Santiago del Estero). Según algunas versiones, la explotación llegó hasta la zona de El Impenetrable chaqueño. La empresa exportaba postes y durmientes para el ferrocarril, rollizos y, esencialmente, tanino.

Entre los años 1919 y 1922 sindicatos de trabajadores de la empresa, protagonizaron luchas obreras que finalizaron en la masacre de La Forestal, una de las mayores masacres de la historia argentina.

Un informe realizado en 2004 por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), estudió en detalle la devastación de los bosques naturales y el proceso de desertificación la provincia de Santa Fe, causados en el norte de la provincia, principalmente por la acción de La Forestal.​

Como consecuencia del tipo de explotación forestal realizada en Santa Fe por la Forestal y otras empresas, la provincia perdió el 86% de sus bosques.

La empresa se fue de Argentina en la década de 1960 y cerró las ciudades que había fundado, luego de haber talado casi el 90% de los bosques y haber causado un proceso de desertificación y un daño ecológico calculado en 3.000 millones de dólares.

Durante los 80 años que funcionó La Forestal, la suma abonada al Estado como en concepto de impuestos fue mínima. Según el balance de la empresa, en 1916 pagó a la provincia 300 mil pesos de impuestos, mientras que ese mismo año le pagó al Imperio Británico 9.000 millones de pesos, es decir diez mil veces más.

Pero las penurias no solo fueron del ambiente. La sufrieron los cientos de hacheros de dejaron su vida en esos montes, trabajando 14 horas diarias por una paga muy pobre, los malos tratos y la peor comida.

Casi todos ellos eran analfabetos y de esa desgracia se aprovechaban los patrones.

Cobraban en vales que la empresa había diseñado como si fuese dinero, y estos solo tenían valor en las proveedurías de la propia empresa, al precio que la empresa dispusiera, ya que en muchos kilómetros a la redonda no había lugares para abastecerse.

Un poema de Luis Landriscina pinta de cuerpo entero esta situación y las consecuencias de esas malas prácticas: Cuando la injusticia llega a llenar el vaso de la paciencia y el aguante, solo falta un pequeña chispa para que todo estalle, y una vez más estalló.

El 29 de enero de 2021, se cumplió un siglo de la huelga, levantamiento y represión de las y los operarios y hacheros de La Forestal, en el Chaco Santafecino.

 

La compañía de capitales ingleses se había convertido en un estado dentro del Estado, con sus propias leyes y hasta su propia moneda, conque las y los trabajadores canjeaban sus magras ganancias por mercadería que sólo proveía la propia empresa.

 

De allí se explicó la huelga (junto a los ferroviarios), reclamando aumento de salarios, suspensión de los despidos y reducción del tiempo a 8 horas de trabajo.

 

Se produjo la insurrección obrera que fue brutalmente reprimida por la “Gendarmería Volante”, grupo paramilitar patrocinado por las empresas, dejando el luctuoso saldo de entre 500 y 600 trabajadores muertos.


Por la misma época, hubo también, una “Forestal”, también inglesa, en el sur de Misiones, que explotaba una gran superficie, y que luego, así como así, se fueron. No se recuerdan conflictos severos, pero exterminaron el monte.

Más acá en el tiempo, las hachas se reemplazaron por motosierras, pero donde hay obrajes madereros las prácticas siguen siendo más o menos las mismas declaran los “motosierristas” de los pinares de la provincia de Misiones.

Ramón Bueno es un hombre de 84 años, que en su juventud, hace 60 años, fue hachero en obrajes. Fue obrajero, en la zona de Puerto Leoni, Paraná medio y también en Campo Grande, zona centro de la provincia.Un amigo lo “entrevista” y cuenta:

La cuadrilla estaba integrada por tres personas, que:

1.  Limpiaba el monte con machete y “foice” (herramienta de origen brasileña y cuyo nombre se traduce como hoz). 

2.   Apeaba (según el tipo de árbol), con hacha o troceadora (gran serrucho que se manejaba entre dos hombres, uno de cada lado). 

3.   Desramaba el árbol ya en el suelo, y separaba las ramas para leña y el fuste (tora), para vigas en el aserradero. Finalmente se cargaba todo en el cachapé y se sacaba según el destino.

Cachapé es un carro primitivo de cuatro ruedas que toma el nombre del quechua qhachapay, que quiere decir arrastrar. Generalmente es traccionado por bueyes, caballos, mulas o burros, y es empleado para transportar troncos talados en las forestaciones. Consta sólo de un armazón ligero colocado sobre los ejes, haciendo la medida de los elementos transportados innecesaria otra estructura.

El jornal empezaba al amanecer, con una interrupción a las 14:00 y luego se continuaba hasta la caída del sol. Cuenta también que tuvo un accidente complicado. El hacha de un compañero se le clavo en el talón,  y el patrón en su Jeep lo llevó al hospital más cercano en Jardín América,  donde lo cosieron  y le dieron varios días de reposo.

Este gesto, que el valora aun hoy, habla sobre la "bondad" del patrón o del capanga, como opinan la mayoría de los hacheros “viejos”.

Capanga es el capataz de los yerbales (o yerbatales), o pinares del Noreste argentino, con ganada fama de hombre rústico y embrutecido que aplicaba sobre el cuerpo del peón (mensú), el látigo real y ejercía la ley del machete. El capanga somete porque ha aprendido el rigor de la fuerza del látigo desde el otro lado del chasquido. Él mismo ha sido mensú, sometido al trabajo esclavo desde su propia niñez.

Este aspecto es evidentemente cultural, debido al "muy asumido" paternalismo del patrón, dueño de la vida, no solo de su peón, sino del pobrerío en general, lo que implica dependencia laboral, de sus bienes, política, educacional, etc., y de sus vidas en general y de lo que a su vez está muy asumido por esta gente.

No siempre dormían en el monte, pero cuando lo hacían, construían un piso, “tarimba” (tarima) con varas del monte, para protegerse principalmente de víboras, que cubrían con hojas de pindó e igualmente el techo, solo que con una técnica de disposición de las hojas para que no pase el agua de lluvia.  A veces les hacían paredes del mismo material.

Más tarde fueron lonas viejas y plásticos negros son el techo. Cartones húmedos sobre la tierra hacían de cama. El monte tupido era la pared, y un fuego pobre, que amenaza apagarse, es la calefacción.

En el “campamento” de los “motosierristas” de la Papelera Alto Paraná, la mayor empresa de pasta celulosa de Argentina y una de las mayores de América, propietaria del diez por ciento de la tierra misionera y que mantenían el escalón inicial de su cadena productiva (los cortadores de pinos), en condiciones medievales: jornadas que comienzan los lunes cuando el sol ni asoma y finalizan los sábados por la tarde.

Traslados hacinados, cientos de kilómetros, en camiones destruidos. Días de hasta catorce horas de trabajo. Paga mínima. Maltratos constantes. Y “listas negras” para quien levante la voz: despidos y proscripción laboral en la zona.

Según Julián Bogado, ex “motosierrista” de un tercerizado de Alto Paraná, actualmente el trato es aceptablemente correcto, y la jornada es de 8 horas. La paga es la mínima “legal”. De ningún modo esto significa que su ingreso sea aceptable. Lo que aún persiste es la existencia de “listas negras”, sin excepción.

Actualmente la tarea de desmonte se está mecanizando aún más y los “motosierristas” han sido reemplazados por tractores, que, si bien es un hombre quien los opera, apean los árboles, los desgajan y cortan al tamaño necesario para uniformar y optimizar la carga en el camión, todo en una sola operación y siempre en las grandes empresas.

Entre carpas improvisadas en el monte misionero, un centenar de hombres duros dan testimonio de pesares, jornales inhumanos e injusticias silenciadas. Hoy estos campamentos existen cuando trabajan en montes muy alejados de sus pueblos, pero ocurren excepcionalmente.

En el monte, el “motosierrista” cumple la misma función que décadas atrás le tocaba al hachero. Se interna entre las hileras de pinos y derriba el árbol, corta el tronco en pedazos (llamados “toras”, de 2,2 metros de largo) y lo “limpia” cortando las ramas principales. Todo el proceso lleva tres nombres: tumba, picada y desgaje.

Luego interviene el “raleador” que utiliza tres herramientas: hacha, machete (para terminar de limpiar el pino) y un “diablo” (dos ganchos tipo garfio cruzados) que se utiliza para abrazar los trozos de pino, que pueden pesar de 70 a 200 kilogramos, y arrastrarlos hasta las pilas de raleo, donde una grúa los sube al camión.

Hasta hace relativamente poco tiempo (1999), se encontraban resabios de viejas prácticas en el Chaco.

Unos 200 hacheros trabajaban en condiciones infrahumanas cerca de Río Muerto (en el monte chaqueño, 300 kilómetros al oeste de Resistencia), donde una empresa les paga salarios miserables y les descuenta hasta el valor del agua sucia que les da para beber.

 

La denuncia involucra a la empresa Agrocentro, que, según el gremio,  recuerda la triste historia de La Forestal. En una oportunidad Camilo Paiva un hachero resume con una precisión que humilla:

 

“El tata abuelo y mi padre fueron hacheros. Tres de mis cuatro hermanos son “motosierristas”, como yo. Mis hijos seguirán estos pasos. Quizás ellos vivan mejor. Mientras espero eso, ojalá los porteños se enteren cuánto brazo, espalda y sacrificio hizo falta para su papel de computadora”.

 

Con la tercerización, estas grandes empresas se sacan de encima las responsabilidades patronales y mejoran su imagen.

 

El resultado de la tala irracional se sintetiza en: especies valiosas en vías de extinción como Palo Rosa, Caroba, Cancharana y muchas otras; degradación de suelos; degradación de humedales y demás áreas de captación de agua; degradación y extinción de cursos de agua, etc. 

El folklore rescata a estos duros oficios

Casi siempre encontramos entre los poetas y músicos de nuestro país, rescates y reclamos de los más postergados, y al decir de Horacio Guarany: Si se calla el cantor…¿Quién habrá de luchar por sus salarios?

Algunos buenos recuerdos son:

Hubo pago en el obraje – Luis Landriscina: https://www.youtube.com/watch?v=2s7vVQAtOgI

Maturana – Mercedes Sosa: https://www.youtube.com/watch?v=If6keuPbRE4

Zamba del hachero-Los gauchos de Güemes: https://www.youtube.com/watch?v=aXEb9CQS3BI

Eleuterio Sosa, un correntino de Ley –Los 4 de Córdoba y L. Landriscina: https://www.youtube.com/watch?v=L5RU8tDG7RQ

 

Reconocimientos

El Monumento Nacional al Hachero está emplazado en la ciudad de Vera, provincia de Santa Fe. La obra fue inaugurada en el año 1984, por la ordenanza municipal Nº 541.

La cinematografía también reflejó la historia de las luchas sociales, la masacre de 1921/22 y la devastación socio-ambiental causadas por La Forestal, a través de la película Quebracho  en 1974

En 1984 se estrenó en el Teatro La Comedia de Rosario la "Crónica cantada La Forestal. Un hachazo a la dignidad del hombre", interpretada por Enrique Llopis y Emilio Lenski.

La Forestal, escrita por Rafael Ielpi con música original de Jorge Cánepa y José Luis Bollea, fue dirigida por Néstor Zapata en un disco grabado en directo en Rosario.

Hoy sigue siendo la obra con mayor convocatoria de público en la historia del teatro santafesino.

Crónica de un olvido – Enrique Llopis - https://www.youtube.com/watch?v=gGTA1CFv-Ss

Otras obras artísticas sobre La Forestal es el cortometraje de animación titulado Viaje a la tierra del quebracho (2008) de Manuel Quiñones,​ y el filme documental Herencia de la Forestal (2012), de Gustavo Semprini.

Bibliografía

ARANDA, D. (2007). Los hacheros del siglo XXI. https://www.pagina12.com.ar/ diario/sociedad/3-82615-2007-04-01.

CLARÍN (1999). Provincias: en el Chaco cobran alrededor de 200 pesos por mes. Denuncian que 200 hacheros sufren un régimen de esclavitud. https://www.clarin.com/sociedad/denuncian-200-hacheros-sufren-regimen-esclavitud

MARGHERIT, L. (2016). Los hacheros y la ley de bosques. https://inta.gob.ar/ noticias/ los-hacheros-y-la-ley-de-bosques

UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES. (2021). Levantamiento y represión de las y los operarios y hacheros de La Forestal. http://relacionesdeltrabajo.sociales.uba.ar/2021/01/29/levantamiento-y-represion-de-las-y-los-operarios-y-hacheros-de-la-forestal/

WIKIPEDIA. La Forestal. https://es.wikipedia.org/wiki/

 

 

 

 

 

 

 

 


miércoles, 27 de julio de 2022

El “Cachilo” Díaz. La otra mitad

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Quizás lo hayamos sentido nombrar alguna vez por Atahualpa Yupanqui, su “hermano”, su cumpa en las tórridas siestas del verano santiagueño, quien lo albergaba en los tiempos de sus persecuciones políticas.

Salavinero y shalako, tal vez así debería figurar en el documento de identidad quichuista. Salavinero por su pueblo natal (Salavina), y shalako por vivir en tierras salobres, al lado del Río Dulce.

Músico armonioso, referente nacional de la música folklórica santiagueña, que acompañó a su hermano apodado “Soco”, con quien compuso más de 40 temas, algunos de los cuales los pueden escuchar en los enlaces que incorporé.

Cuando éste falleció muy tempranamente, a “Los Hermanos Díaz” como se los conocía, les faltaba la mitad.

De ser un prolífico autor e interprete, presente en cuanta farra y espectáculo había, el “Cachilo”, afectado por la muerte de su hermano guardó silencio por muchos años, hasta que un día, levantó “el palito” (como le llamaba a su guitarra), y escribió su única chacarera: La humilde, una de las más conocidas e interpretadas.

Esta es la pequeña historia de un grande, de amor fraternal, de respeto silencioso y de amor a la tierra.

Se llamaba Julián Antonio Díaz conocido como “Cachilo”. Nació en Villa Salavina, provincia de Santiago del Estero en 1905. Sus padres fueron Julián Díaz y Crescencia Torres, quienes se marcharon a Buenos Aires en búsqueda de otros porvenires junto a su hermano Benicio, apodado el “Soco” o “Zoco”.

Su pasión por la música impulsó a sus padres a enviarlo al Conservatorio de Música, donde, desde muy temprano, aprendió las bases de teoría y solfeo.

La tierra santiagueña pudo más, y en 1917, y cuando el “cachilo” tenía 12 años, regresaron a Salavina. Quizás inspirado por un cieguito “violinero”, don Conrado Pérez, a quien respetaba profundamente, comenzó a estudiar violín, aunque al poco tiempo su profesor emigró y abandonó el instrumento.

Por sus aptitudes y facilidades musicales, comenzó a tocar la armónica “de oído”, pero al enfermarse de paperas le prohibieron que siguiera tocando. Si bien los hermanos nacieron en Salavina, se criaron en el campo Brea Corral. Hablaban mal  castellano pero un perfecto quechua.

De adolescente comenzó a estudiar guitarra, avanzando muy rápido en su interpretar, aunque lo hacía “por tonos”, siendo el instrumento que lo acompaño el resto de su vida, al que le daba una impronta “quichuística”, al punto tal que Atahualpa Yupanqui le pedía “traducímela al castellano”, y no se refería a las letras, sino a la música. “Tocaba en quechua”, decía.

Para “parar la olla” se empleó en el Gabinete Dactiloscópico de la Policía, y tuvo la suerte que su jefe también tocaba la guitarra y ambos se propusieron perfeccionarse en el uso del instrumento.

Se casó con Maria Luisa Terribile y tuviero un hijo que llamaron Luis Mariano, más conocido como “Tuschca” (guitarrero y bombisto), quien siguió los pasos de su padre en la docencia musical.

Fue junto a su hermano un hombre de referencia absoluta y de consulta permanente sobre la música santigueña.

Su “otra mitad”

Su caminar por la vida fue siempre al lado de su hermano, su otra mitad, con quien formaba una dupla casi indivisible. Como dúo Los Hermanos Díaz regresaron a Buenos Aires donde triunfaron ante el gran público. Poco tiempo después regresaron a Santiago del Estero.

Con su hermano Benicio, quien interpretaba la guitarra, la mandolina y el bandoneón, todos los instrumentos con gran intuición musical, firmó conjuntamente muchas obras, que registraron a nombre de “Hermanos Díaz”, dando muestras de un trabajo colectivo sin los egocentrismos propios de estas actividades, existiendo los primeros registros desde 1947, aunque seguramente la autoría era de varios años atrás.

Cuarenta y tres temas son los registrados en SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores), además de los compuestos en solitario o con su hermano. A músicas de “Cachilo”  le han puesto letras  el mismo Atahualpa Yupanqui, Oscar Valles, Adolfo Ábalos, Rodolfo Ovejero, Sixto Palavecino y hasta Leo Dan.

Los hermanos Díaz tuvieron el don de saber escuchar y comprender cabalmente la música de su gente y de su tierra. Entre las numerosas obras que prueban esto, y que vale la pena escuchar, hay muchas que las cantamos o las bailamos en todos los festivales, no importa cuánto tiempo hay pasado:

·         El pintao (gato), con letra de Adolfo Abalos.

§   Hermanos Abalos: https://www.youtube.com/watch?v=BsRDamXRfRE

§   Huanca Hua: https://www.youtube.com/watch?v=Ep8EY7EvkDY

·         La alabanza (chacarera), con letra de Atahualpa Yupanqui

§   Atahualpa Yupanqui: https://www.youtube.com/watch?v=_wS3awcIYd8

§   Los Chalchaleros: https://www.youtube.com/watch?v=7G5mfNTy4vU

·         La amorosa (zamba), con letra de Oscar Valles

§   Adolfo Abalos: https://www.youtube.com/watch?v=0EDHCQ00nqQ

§   Los Quilla Huasi: https://www.youtube.com/watch?v=4sqSPpKJWKg

·         La olvidada (zamba), con letra de Atahualpa Yupanqui

§   La Juntada: https://www.youtube.com/watch?v=lH6wiE7tkNI

§   Los Hermanos Díaz: https://www.youtube.com/watch?v=XJ4-aPDKDr8

·         La finadita (chacarera), con arreglos de Atahualpa Yupanqui

§   Los Hermanos Díaz: https://www.youtube.com/watch?v=wyefciDNMPY

§   Atahualpa Yupanqui: https://www.youtube.com/watch?v=Gmx7VoLN_A8

·         De los angelitos (chacarera), con letra de Adolfo Abalos

§   Rally Barrionuevo: https://www.youtube.com/watch?v=3T_7UhwfB10

§   Carlos Infante: https://www.youtube.com/watch?v=zvv5tPSWuV0

·         La vieja (chacarera), con letra de Oscar Valles

§   Los Quilla Huasi: https://www.youtube.com/watch?v=yPHEmBJakZE

§   Peteco Carabajal: https://www.youtube.com/watch?v=78jeuJP1__0

§   Los Hnos. Abalos: https://www.youtube.com/watch?v=r-KKptt9NK0

·         La blanca rosa (chacarera), con letra de Atahualpa Yupanqui     

§   Los Chalchaleros: https://www.youtube.com/watch?v=G25Kv6Z7wLY                                                                      

Desgraciadamente “Soco” murió prematuramente, a los 49 años, en 1948, y para el “Cachilo” parecía que el mundo se terminaba, y desde ese día dejó de componer.

Al largo duelo hecho por su hermano, y rondando sus 60 años, sufrió una severa dolencia cerebral que lo postró y le dejó consecuencia (serias dificultades en el movimiento de su brazo), pero eso no impidió que siguiere adelante con su escuela de música.

Los “buenos” transforman las desgracias en actitudes positivas. A quienes sufrían problemas de motricidad en sus brazos (como él), les enseñaba como la guitarra podía morigerar el impedimento.

Pasaron 6 o 7 años de la muerte de su hermano y su esposa María Luisa le escribía a sus amigos que se preocupaban no solo por su salud física: 'que no quiere..., que se siente triste..., que ni le hablen de guitarras...'.

Dejó de componer hasta que un día volvió a levantar “el palito” (como ha contado Atahualpa Yupanqui que llamaba a su guitarra), e hizo esta pieza instrumental que se volvió muy popular.

La llamó La Humilde y fue la única chacarera que compuso “Cachilo” Díaz. Aunque sólo compuso su música (y suele ser grabada frecuentemente como tema instrumental), fue a pedido del propio “Cachilo” que su amigo porteño Oscar Valles (miembro de los Cantores de Quilla Huasi), le escribió una letra, como ya lo había hecho para otras canciones.

El duelo, que duró tanto tiempo, tenía otro componente. El “Cachilo” era quien siempre “acompañaba” a la primera guitarra de su hermano, sin embargo y como puede escucharse, le sobraba técnica para encarar el solo esta obra, usada en todas las academias para aprender a bailar chacareras.

 §  Atahualpa Yupanqui: https://www.youtube.com/watch?v=IIRXno0ZncE

  • 10 intérpretes: https://www.youtube.com/watch?v=W5tNG6Nke58

§  Jorge Dellegracie: https://www.youtube.com/watch?v=clTTzdB-4cA

El “Cachilo” falleció a los 62 años en Santiago del Estero, en 1967. Muchos fueron los homenajes, pero quizás el de Atahualpa, refiriéndose a los hermanos decía:

 

"Se complementaban, eran amigos, se trataban de usted. Toda la vida. Se fueron de la vida tratándose de usted, aunque hacían chistes y bebían y amaban la vida y cuidaban su casa...

¡Y qué cosas componían!

 

Representaban su tierra y sobre todo su país pequeño: Salavina. Se murió primero, Benicio Díaz, el que sabía la música; y quedó Julián, “Cachilo”, Cachilito Díaz...

Delicao, ya pasando la cincuentena, quedó solo, sin su ladero. Colgó su guitarra, no quiso tocar más.

 

La María Luisa, su esposa, nos escribia: 'que no quiere..., que se siente triste..., que ni le hablen de guitarras...'. Escuchaba 'otras' guitarras. Cinco años, seis años así, siete tal vez. Y un día, tomó de nuevo 'el palito', como así le llamaba a su guitarra. Y compuso una chacarera.

 

El que sabía la música era el otro, componía mucho y muy seguido, y bellamente.

Pero. El “Cachilo”, no; el “Cachilo” acompañaba. Una chacarera... ¿Cómo la llamó...? La única que hizo: cómo la llamó. Como era él: La Humilde. Así. Él era así...

 

Yo no sé en qué lugar él se fue para el silencio, también. No sé en qué lugar del amplio cielo andará el alma de “Cachilo”... Pero me gustaría mucho que se enterara de que aquí hay una guitarra recordándole su música, su alma, su bondad, su humildad."


En Salavina, un poblado que cuenta hoy con algo mas de 2.000 habitantes, hay una plaza que se llama “Cachilo” y “Soco” Díaz.

Esta es una prueba mas que “el interior del interior” (como dicen algunos periodistas porteños), es capaz de parir cultura popular en abundancia.

 

Bibliografía

ACORDES DEL FOLKLORE Y SUS HISTORIAS. (2011). Historia de "La amorosa" de Los Hermanos Díaz. https://acordesdelfolklore.blogspot.com/2011/10/la-amorosa-historia.html

 

EL PATIO DE SANTIAGO DEL ESTERO (2008). El Soco y Cachilo Diaz. http://elpatiodeexclusiva1035.blogspot.com

 

PAGINA 12 (2010). La humilde, de Julián Antonio Cachilo Díaz (chacarera)

https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar

 

RADIO TRADICIÓN. El 28 de Septiembre, En 1967 falleció en Santiago del Estero el músico “Cachilo” Díaz, autor de inolvidables piezas folklóricas junto su hermano Benicio, el “Soco”.   http://fmtradicion971.com

 

RADIODON (2022). Hoy se cumplen 110 años, del nacimiento de Julian «Cachilo» Díaz Eduardo Castex, La Pampa https://radiodon.com.ar


REVISTA FOLKLORE. (2018). “Soco” y “Cachilo”: Los Hermanos Díaz

http://revistafolklore.com.ar

 

 


jueves, 30 de junio de 2022

La “tigra” Díaz. Entre la leyenda y la historia


Algunos escritores coinciden que “cuando se mezcla la leyenda con la historia, es mejor quedarse con la leyenda”, aunque esto de alguna manera significa que no existen suficiente documentación historiográfica para apoyar un hecho.

Este es uno de esos casos. Claro que Dolores “la tigra” Díaz existió en cuerpo y alma, y que estuvo entreverada entre lanzas y polleras junto con otras mujeres, sin embargo buena parte de los relatos existentes ocultan misterios sobre el resto de su vida.

Es allí donde la historia se confunde con la leyenda, y al relato hay que completarlo y “redondearlo” para que parezca verosímil (que tiene apariencia de verdadero según la RAE).

Lo cierto es que su existencia estuvo atada a la vida y algunas acciones del caudillo Felipe Varela, particularmente en la batalla de Pozo de Vargas, sin embargo nada se dice de ella en el parte de guerra.

Así son las cosas. No todo se puede contar con respaldo. Algunas cosas porque no se saben y no se estudian y otras por que no se quieren decir.

Se llamaba Dolores Díaz y habría nacido en La Rioja alrededor de 1820. No hay muchos relatos ni documentos sobre su niñez y adolescencia, y aparece recién en la escena de la guerra civil entre Unitarios y Federales en el corto período de 1867 y 1870.

Existen algunas referencias que, en los tiempos de paz, Dolores sobrevivía con su oficio de tejedora de ponchos y mantas, cuando no finas prendas de hilo en el bastidor.

Fue militante de las montoneras riojanas, sin embargo, para la época, es raro que una mujer de más de 40 años se incorpore a las fuerzas del caudillo Felipe Varela. Más raro aún es que le atribuyan un amorío con el caudillo y el nacimiento de un hijo de este, “que se le parecía bastante”.

Algunos conocidos historiadores de nuestro país y periodistas “especializados” aseguran que Dolores fue la esposa de Felipe Varela, cuando en realidad existen numerosos documentos que demuestran que, e n Guandacol, los pagos de residencia del caudillo, este formó su hogar con una hija de su protector llamada Trinidad Castillo. Tuvo varios hijos, entre los que se cuentan Isora, Elvira, Bernarda y Javier.  

Los responsables de contar nuestra historia se deben documentar y no “tratar de darle un cierre al relato” que es lo ocurrido con Dolores Díaz.

¿Cuándo aparece Dolores?

Dolores Díaz es nombrada inicialmente por Marcelino Reyes en su obra `Bosquejo histórico de la provincia de La Rioja' (1913), quien rescató de la tradición de los llanos que, previo a los acontecimientos de la batalla citada, una mujer buscó la adhesión del pueblo riojano para unirse a las huestes del ejército de Varela. Por su arrojo y valentía le llamaban “La Tigra”.

Por otro lado Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, en `Felipe Varela' (1975) refirieron:

"Dolores Díaz, la montonera, había acompañado a Don Felipe desde el comienzo de la campaña. De ella dice Dardo de la Vega Díaz: "La mujer fue una partícipe activísima en la lucha montonera. Se olvidó que era hermana, esposa o madre de los combatientes y echó leña a la hoguera, vestal impenitente. La venció el instinto de libertad y le endulzó sus dolores la sola esperanza de triunfo".­

A pesar de este relato no hay mención de como estaba conformada su familia.

Acciones en la batalla de Pozo de Vargas

Pozo de Vargas fue una batalla que se llevó a cabo a las afueras de la ciudad de La Rioja el 10 de abril de 1867. La misma ha dado lugar a muchas pequeñas pero ricas historias, que conviven con el más puro folklore.

El caudillo Felipe Varela por lo Federales riojanos (con 1.000 infantes y 3.000 jinetes), y el General santiagueño Antonino Taboada por los Unitarios (con 1.700 infantes y 800 jinetes), se enfrentaron para dejar en el campo centenas de muertos y heridos y toda una polémica de quien fue el vencedor.

La supuesta victoria de Taboada terminó con la mayor rebelión del norte contra la presidencia de Bartolomé Mitre.

Según Víctor Hugo Robledo en su artículo “Dolores Díaz, La Tigra riojana y montonera,en Todo es Historia N° 604 (2017), sostuvo: 

"El desarrollo de la batalla fue adverso para las fuerzas Federales de Varela y la tradición cuenta que "La Tigra" combatió ferozmente en encarnizados combates contra las fuerzas comandadas por Antonino Taboada, y hasta se comenta, que la mujer en un acto de arrojo y valentía, intervino para sacar en ancas de su caballo al caudillo (Varela), cuya monta había sido derribada dejándolo a merced de sus enemigos. Dolores Díaz fue una de las que no se rindió fácilmente y luchó hasta el final.

Se retiró con Varela hacia el Oeste riojano y llegó hasta Jáchal (San Juan), y retornó luego cuando la ciudad había sido tomada por las fuerzas montoneras al mando de Aurelio Salazar, Sebastián Elizondo y Gabriel "Mashorca" Martínez, lo que obligó a Taboada a volver sobre sus pasos para expulsar a los rebeldes, pero La Tigra decidió quedarse en la ciudad y soportar las consecuencias".­

Fue detenida y trasladada a la cárcel de El Bracho, en Santiago del Estero, una de las más duras del país.­ La cárcel albergó a cinco mujeres riojanas acusadas de montoneras.

Además de Dolores Díaz fueron conducidas al mismo lugar, Fulgencia de Contreras, Dolores Andrade, Dolores de Vargas y Micaela Ábrego. Se sumaron a ellas algunos vecinos de la plebe y sociedadculta riojana quienes, por el solo hecho de no haberse sumado al ejército nacional, fueron considerados sospechosos de haber formado parte de las montoneras de Varela. 

El Bracho era parte de una cadena de fortines sobre el río Salado que, escalonados de noroeste a sudeste, se prolongaban en territorio santafesino hasta Monte Aguará. Los más importantes además del mencionado eran Matará, Mancapa, Navicha, La Viuda y Taboada.

La Tigra también estuvo prisionera en el Fortín Libertad, y prueba de ello es la única carta que se conoce de Dolores Díaz, y ésta se escribió cuando estaba en cautiverio. La misma está fechada el 2 de diciembre de 1867 en el Fortín Libertad, ubicado entre sus similares de Mancapa y La Viuda (llamado así este último “por el sufrir”). Se ubicaban sobre la margen oeste del río Salado y frente a la costa santafesina. 

A don Antonino Taboada el encarcelamiento de estas mujeres riojanas le quema en las manos, y es entonces cuando le dirige esta carta al Juez Federal de La Rioja quien reclamaba por la libertad de ellas.


“General en jefe del Ejército del Norte – Cuartel General Catamarca, Febrero 7 de 1868. 

Al señor juez de sección de La Rioja, doctor Natanael Morcillo:

 

Contesto a la nota fecha 26 del ppdo., que V. S. se ha servido dirigirme, reclamando a Dolores Díaz (a) “La tigra”, que fue confinada por disposición del Cuartel general, a la frontera de Santiago, por el tiempo suficiente para que su presencia en La Rioja no fuese peligrosa al orden nacional (…). 

La mencionada Dolores Díaz y cinco mujeres más, fueron confinadas a Santiago del Estero, no han sido sujetas a juicio, ni han sufrido la aplicación mínima de pena, pues solo a V. S. corresponde esta atribución; ellas han sido simplemente trasladadas de un punto a otro de la República, en obsequio de la tranquilidad y del orden de una de sus provincias más azotadas por el vandalaje, a cuyo frente ha figurado más de una vez esa mujer, en los robos y salteos que han tenido lugar en la ciudad de La Rioja.

Sabedor de que Dolores Díaz y sus compañeras de la hez de la población de La Rioja, a la que pertenecía la primera, eran, puede decirse, el alma de la montonera, con cuyos robos y saqueos traficaban, contribuyendo con su consejo y su palabra a fomentar los hábitos perversos de los gauchos que formaban la montonera de Varela, resolví extrañarla del teatro de sus excesos por un tiempo determinado, hasta que, como hemos dicho antes, el orden y la tranquilidad se afianzara sólidamente en La Rioja.

(…) He dispuesto anteriormente que todas ellas pueden regresar libremente a esa provincia, donde V.S. puede proceder al enjuiciamiento y castigo de los delitos porque hay proceso”. 

General Antonino Taboada

Triste, solitaria y final

La cárcel duró un año y Díaz fue liberada recién en mayo de 1868. Existen quienes sostienen que Dolores volvió a La Rioja, se reencontró con sus hijos (¿??), y buscó subsistir como tejedora de ponchos y mantas, nunca pudo reencontrase con Varela.

El caudillo se retiró definitivamente a Chile donde falleció de tuberculosis el 4 de junio de 1870, perdiéndose el dato del deceso de esta mujer.­

­En la ciudad de La Rioja, en abril de 2018, se inauguró en el Barrio Vargas el "Paseo de la Mujer Federal" donde se emplazó la estatua de Dolores Díaz `La Tigra', en donde se libró la batalla del Pozo de Vargas, del 9 de abril de 1867

 

Bibliografía

EL INDEPENDIENTE (2018). ¿Quién fue la riojana y montonera Dolores Díaz? https://www.elindependiente.com.ar/pagina.php?id=170112

 

GALASSO, N. Dolores Díaz («La Tigra»). (Aproximadamente 1820 – 1880). https://www.periodicovas.com/dolores-diaz-la-tigra/

PEREZ, A. (2014). Chepes: Felipe Pigna Y Sus Datos Erróneos Sobre Las Mujeres Riojanas. https://julio-chepeslarioja.blogspot.com/2014/11/chepes-felipe-pigna-y-sus-datos.html 

REVISIONISTAS. Dolores Díaz. http://www.revisionistas.com.ar/?p=8569

VAZQUEZ, P.A. (2021). La riojana Dolores "La Tigra" Díaz fue miembro del ejército de Felipe Varela­. ­Ejemplo de coraje y resistencia. https://www.laprensa.com.ar/507619-Ejemplo-de-coraje-y-resistencia.

VERA, M.D. (2016). Errores de un prestigioso historiador. https://www.elesquiu.com/correoyopinion/2016/3/30/errores-de-un-prestigioso-historiador-210671.html