Bernardino González Rivadavia, cuya ambición casi no tenía límites, se asoció con capitales británicos para explotar las minas de oro y plata del cerro Famatina en La Rioja.
Cuando fue Presidente lo
primero que hizo fue determinar que todo el subsuelo de las Provincias Unidas
era de manejo exclusivo de la Presidencia, sin embargo había otros intereses en
La Rioja (riojanos, porteños e ingleses), que, no solo impidieron que esto
ocurriera, sino que crearon la más importante Casa de Moneda de este país en
formación.
Los resultados de tales
enfrentamientos fueron la quiebra de las empresas mineras, la estafa de los
inversores, y la guerra entre unitarios y federales.
Fueron 36 años de
funcionamiento acuñando oro y plata de circulación nacional hasta el final del
mandato de Urquiza.
Esta es
una historia compleja, llena de intrigas, intereses y traiciones, donde los
historiadores no se ponen de acuerdo, como en tantas otras de nuestro país.





