viernes, 8 de septiembre de 2017

No todo lo que brilla es oro riojano


Bernardino González Rivadavia, cuya ambición casi no tenía límites, se asoció con capitales británicos para explotar las minas de oro y plata del cerro Famatina en La Rioja.

Cuando fue Presidente lo primero que hizo fue determinar que todo el subsuelo de las Provincias Unidas era de manejo exclusivo de la Presidencia, sin embargo había otros intereses en La Rioja (riojanos, porteños e ingleses), que, no solo impidieron que esto ocurriera, sino que crearon la más importante Casa de Moneda de este país en formación.

Los resultados de tales enfrentamientos fueron la quiebra de las empresas mineras, la estafa de los inversores, y la guerra entre unitarios y federales.
Fueron 36 años de funcionamiento acuñando oro y plata de circulación nacional hasta el final del mandato de Urquiza.

Esta es una historia compleja, llena de intrigas, intereses y traiciones, donde los historiadores no se ponen de acuerdo, como en tantas otras de nuestro país.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¡ Che González,devolvé la guita !


Bernardino González, más conocido como Rivadavia, inspirador del nombre de una de las calles más largas del mundo (vaya uno a saber porque, pero tiene 37 km), fue un “intendente” de Buenos Aires que hizo muchas obras, pero con el presupuesto que nos correspondía a toda la Nación (… así cualquiera), que obviamente no co participaba. El dinero de préstamos y “encajes bancarios” tenían como garantías el suelo y subsuelo de todas las provincias.

Lo único que realmente le importaba a Don González era su propia figura, y al cabo de tanto insistir lo consiguió.

Centralista como pocos, amaba a “su” Buenos Aires y no le importaban las guerras de la independencia, aunque se perdieran territorios como el Alto Perú en manos realistas, o la Banda Oriental.

No conforme con eso nos endeudó tanto como pudo, total… “pagadios”. Pero se ve que Dios estaba muy ocupado en otras cosas, y el empréstito de la Baring Brother lo terminamos pagando todos nosotros, 120 años después, aunque la Argentina provinciana no vio un solo peso. Por eso “la popular” le gritaría “che González, devolvé la guita”.


Si San Martín, Belgrano, Dorrego y otros tantos lo detestaban, por algo será.

Los niños en las luchas por la independencia


A lo largo de la historia, y en muchas culturas, ha habido niños involucrados en campañas militares, incluso cuando estas prácticas estaban en contra de los usos culturales.
El uso militar de niños (inclusive hoy),  toma formas distintas: pueden tomar la parte directa en las hostilidades (niños soldados), o pueden ser utilizados en papeles de auxiliares tales como espías, mensajeros o patrullaje.
Algunos ejemplos de niños “famosos” en nuestro territorio representan a otros cientos anónimos que lucharon y, lamentablemente, muchos murieron.

El Tambor de Tacuarí, José Luis Basualdo, el postillón de la posta de Ojo de Agua, los soldaditos de Acosta Ñú o los pequeños espías de Güemes, son solo un ejemplo para recordar.

martes, 29 de agosto de 2017

María Remedios del Valle. Cambiemos “LA MADRE PATRIA” por “LA MADRE DE LA PATRIA”


Si de olvidados de nuestra historia se trata, esta es una más. Tal vez los contadores de la historia oficial la hicieron a un lado por pueblo, por mujer, por negra y por pobre, aunque todos en el Ejército del Norte la llamaban “La Madre de la Patria”.

Si bien buena parte de esta historia (…como tantas otras), tiene “hojas en blanco”, he tratado de resumir más el espíritu de esta mujer que su actuación cronológica, la cual, según diversos autores no cuenta con muchos documentos.
María Remedios del Valle fue enfermera, camarada, contenedora de soldados heridos y maltratados, “asistente social”, lavandera  y responsable de dar aliento a la tropa.
Tenía 40 años cuando, después de criar a sus hijos, se enroló junto a estos y su esposo en el Ejército del Alto Perú.
Belgrano, que no quería sacrificar mujeres en el frente de batalla, le permitió estar a la vanguardia de varios combates y la nombró Capitana del Ejército.
No le sirvió de mucho ya que mendigó durante muchos años hasta que logró un pequeño reconocimiento.

Esta es su pequeña gran historia.

lunes, 21 de agosto de 2017

Sarratea, Alvear & Carrera S.A. Se venden Patrias


La “sociedad” entre Manuel de Sarratea, Carlos María de Alvear y José Miguel Carrera, (aunque ideológicamente tenían diferencias), pretendía conformar un “triunvirato en la sombra” y adueñarse del poder aunque para ello tuviesen que negociar sus ideas y traicionar a quien se pusiese adelante.

Sarratea quería ser a toda costa Gobernador de Buenos Aires (que en ese momento era casi equivalente al actual Presidente de la Nación), Alvear pretendía ser el Comandante Nacional de Armas y con ese poder imponer sus ideas, y Carrera era un chileno que denodadamente luchaba por armar un ejército de este lado de la Cordillera de Los Andes, cruzar a su país, desplazar a San Martín y tomar el gobierno.

Para lograr todo esto no importaba negociar temporalmente con Francisco Ramírez o Estanislao López, pelearse con Soler por la posesión de las armas, o invitar al portugués Lecor para que destruya a Artigas.

En sus monumentos deberían llevar colgado del pedestal un cartel que diga SE VENDEN PATRIAS, ESCUCHO OFERTAS.

lunes, 14 de agosto de 2017

Repaso gráfico de nuestra historia


Recordar fechas históricas, lugares y hechos de memoria (…y repetirlas como loros), ha sido la mejor manera de olvidarnos de todo, o casi todo, reteniendo situaciones sueltas sin poder hilarlas en un relato.
También fue una manera de “no hacernos gustar” la historia, con el riesgo de quien la olvida vuelve a cometer los mismos errores.
Durante años hice cuadros sinópticos y líneas de tiempos históricos para poder conceptualizar los hechos e intentar encontrar el contexto en que estos se producían, y no “gastar” mi escasa memoria en datos sueltos.
Ahora que los veo, pienso que a otros les pueden servir de “machete” o ayuda memoria, y los ordené.
Espero que sean útiles.

lunes, 7 de agosto de 2017

Juan Bautista Bustos y el Motín de Arequito


Este serrano de Córdoba, a quien los hacedores de la historia oficial le restaron méritos, fue el protagonista de uno de los hechos trascendentes de la patria gestante que buscaba encaminarse hacia una nación federal, pese al esfuerzo denodado de los porteños.

El Motín de Arequito evitó mantos de sangre, selló el deseo de una patria sin reyes europeos, la caída de un idiota, la búsqueda de acuerdos entre provincias y la verdadera unión del pensamiento federal del interior y sus caudillos.

Juan Bautista Bustos mereció mucho más que el cuasi olvido en nuestros libros de historia de la escuela. Hoy sus comprovincianos lo rescataron, aunque los porteños no quieran tener ni una sola calle con su nombre, a pesar de su destacada actuación en las invasiones inglesas a los Malos Aires.